Codelco se consolida como un actor estratégico indiscutido en la minería global. Sus recientes alianzas con SQM y Anglo American, sumadas a su irrupción definitiva en la industria del litio, afianzan su liderazgo en la transición energética y digital, posicionando a la estatal como una pieza clave en la cadena mundial de minerales críticos.
Estos avances no solo refuerzan el rol histórico de la compañía en la economía del cobre, sino que también proyectan a Chile como un protagonista imprescindible en el futuro energético del planeta.
Ad portas de concluir su período en mayo de 2026, la gestión de Máximo Pacheco como presidente del directorio ha estado marcada por un activo proceso de transformaciones. La puesta en marcha de Novandino Litio —sociedad que asegura una capacidad productiva base de 233 mil toneladas de carbonato de litio equivalente— fortalece irrefutablemente la presencia de la minera en un mercado global altamente competitivo.
Asimismo, el acuerdo con Anglo American permite coordinar el plan minero conjunto entre Andina y Los Bronces, optimizar la eficiencia y proyectar cerca de US$ 5.000 millones en valor adicional entre 2030 y 2051. A esto se suma la adquisición del 10% de participación en Quebrada Blanca y la apertura a múltiples asociaciones estratégicas, consolidando un modelo de gestión que articula cobre, litio y capital de clase mundial.
Hacia un modelo híbrido
En paralelo, la corporación avanza en la recuperación de sus proyectos estructurales. Chuquicamata Subterránea, Rajo Inca y la Cartera de Proyectos de El Teniente muestran progresos concretos en sus obras; acciones que permitirán elevar gradualmente la producción hacia niveles sustentables y competitivos. Si bien el costo directo (C1) y el costo neto a cátodo (C3) registraron incrementos durante el último ciclo, la estatal ha implementado medidas de contención clave para optimizar sus operaciones.
Este despliegue, fuertemente anclado en los centros operativos de Antofagasta y la zona central, requiere mayores certezas en grandes obras de infraestructura de transmisión eléctrica —como la línea Kimal-Lo Aguirre— para sostener la demanda asociada a la descarbonización. A la par, exige nuevas estrategias integrales orientadas a reforzar la seguridad industrial y la continuidad operacional frente a las crecientes externalidades que afectan a las faenas del norte del país.
En la actualidad, Codelco mantiene intacta su relevancia macroeconómica: entre 2021 y 2025, pese a la contracción productiva y a un escenario financiero complejo, la corporación entregó aportes sustanciales al Estado, sosteniendo una contribución vital al PIB nacional. Asimismo, su capacidad de respuesta y aprendizaje frente a graves contingencias operacionales —marcada profundamente por la tragedia de El Teniente en 2025— pone a prueba y le exige un estándar superior de resiliencia organizacional.
Hoy, la empresa se proyecta como una corporación híbrida, capaz de integrar la minería del cobre y del litio bajo un modelo de crecimiento sinérgico y reconocido por la industria. Las adversidades operativas y financieras recientes no opacan sus hitos estratégicos, sino que subrayan los desafíos de su potencial para la próxima década. En esta nueva dinámica, más allá de la mera extracción de minerales, Codelco asume un rol estructural y activo en el futuro energético de Chile y del mundo.














