Rio Tinto en conflicto legal con el gobierno de Serbia. Tras la cancelación del proyecto de litio Jadar, la compañía ha iniciado un proceso de arbitraje internacional amparado en los tratados bilaterales de inversión, exigiendo una compensación de 1.500 millones de euros. Este monto no solo busca recuperar la inversión hundida en las faenas de exploración, sino también los beneficios futuros proyectados de un yacimiento que prometía cubrir un tercio de la demanda europea de litio.
El nudo legal del caso radica en la «expropiación regulatoria». Aunque el Estado serbio sostiene que la cancelación respondió a una legítima presión social y preocupaciones ambientales, Rio Tinto argumenta que existían compromisos formales y permisos vigentes que generaron «expectativas legítimas» de inversión.
Expertos en derecho minero señalan que, bajo el marco de protección de inversiones, los cambios de política impulsados por presión política y no por nuevas evidencias científicas suelen ser compensables. Para Rio Tinto, el proyecto Jadar contaba con evaluaciones de impacto ambiental aprobadas antes de que las masivas protestas ciudadanas forzaran el retroceso del Ejecutivo.
Impacto en Rio Tinto y lecciones para la gobernanza minera
La parálisis de Jadar representa un duro golpe para la estrategia de autonomía estratégica de la Unión Europea. Con una capacidad proyectada de 58.000 toneladas de carbonato de litio de grado batería al año, el proyecto era la pieza maestra para reducir la dependencia de los concentrados provenientes de China.
El caso serbio deja lecciones urgentes para países mineros como Chile. La «licencia social para operar» ya no es solo un concepto ético, sino un factor de riesgo financiero tan crítico como la ley del mineral o el precio del carbonato de litio.
La resolución de este arbitraje, que podría tardar entre tres y cinco años ante el CIADI (ICSID), sentará un precedente sobre cómo los gobiernos deben equilibrar las demandas democráticas locales con la estabilidad jurídica necesaria para financiar la transición energética global. Mientras tanto, el mercado de metales estratégicos sigue sumando volatilidad ante la incertidumbre de nuevos suministros occidentales.














