El avance hacia una minería de bajas emisiones tiene en la electromovilidad su pilar fundamental, pero su implementación en operaciones bajo tierra presenta desafíos críticos. En este contexto, la Pontificia Universidad Católica de Chile (UC) y Codelco presentaron los resultados de una investigación estratégica enfocada en la evaluación de riesgos de incendios y comportamiento térmico de las baterías de ion-litio en la minería subterránea.
El proyecto, que forma parte de un convenio marco de colaboración tecnológica entre ambas instituciones, busca proporcionar datos reales que superen las simples simulaciones de laboratorio. Al respecto, el profesor Wolfram Jahn, líder del estudio, destacó que el objetivo es cuantificar los riesgos específicos de los incendios de baterías en túneles para desarrollar herramientas de toma de decisiones que garanticen una operatividad confiable.
Innovación y validación en terreno de electromovilidad
La colaboración academia-industria permite que los modelos analíticos se nutran de condiciones operacionales reales. Según explicaron desde la Facultad de Ingeniería de la UC, esta sinergia es vital para que la electromovilidad no solo sea eficiente, sino que cumpla con los más altos estándares de seguridad para el personal que trabaja en el rajo o en galerías subterráneas.
Por su parte, Felipe Lagno, Gerente Corporativo de Innovación y Tecnología de Codelco, subrayó que la gestión segura de estas fuentes de energía es clave para la estrategia de sostenibilidad de la estatal. El conocimiento generado a través de pruebas de campo y simulaciones avanzadas permitirá a la principal productora de cobre del mundo anticiparse a los desafíos técnicos de la descarbonización.
El rol de los proveedores
El seminario donde se presentaron estos avances contó además con la visión de gigantes tecnológicos como Sandvik y Komatsu Mining Technologies. Estas compañías expusieron sus casos de éxito en el almacenamiento de energía y sistemas de carga, elementos que, junto a la investigación local, consolidan a Chile como un polo de innovación minera.
La integración de estas nuevas tecnologías en las faenas mineras no solo apunta a reducir la huella de carbono, sino también a optimizar la ventilación y el ambiente térmico en los niveles más profundos de las minas, donde el uso de combustibles fósiles genera mayores complejidades. Con este esfuerzo conjunto, la industria reafirma su compromiso con una producción responsable y tecnológica.














