El precio del cobre cerró la semana del 14 al 18 de julio con un alza semanal del 0,3 %, alcanzando los US$4,38 por libra. Esta variación se produce en un contexto de elevada tensión internacional tras el anuncio de Estados Unidos de aplicar un arancel del 50 % a las importaciones de cobre a partir del 1 de agosto, lo que generó una fuerte distorsión en los mercados.
La medida, que duplicó las expectativas previas de analistas, provocó una aceleración de compras hacia el mercado estadounidense, llevando los precios en COMEX a niveles históricos y ampliando la brecha con los valores en la Bolsa de Metales de Londres (LME). Este fenómeno, impulsado por arbitrajes y acopios preventivos, refleja un entorno comercial fragmentado, con precios más influenciados por decisiones políticas que por fundamentos tradicionales de oferta y demanda.
En paralelo, el fortalecimiento del dólar estadounidense añadió presión bajista, en medio de crecientes expectativas de inflación interna y menores márgenes de acción para la Reserva Federal.
Desde el punto de vista del mercado físico, los inventarios de cobre refinado totalizaron 426.101 toneladas, un incremento semanal del 5,8 %. Destacaron las alzas en la LME (12,4 %), SHFE (3,8 %) y COMEX (3,2 %). En la LME, un 11,5 % de los inventarios corresponde a warrants cancelados, indicando una moderada demanda física efectiva.
En cuanto a China, la economía mostró un crecimiento industrial robusto (6,8 % interanual en junio), aunque persiste la debilidad del consumo interno. Las importaciones de cobre repuntaron debido a la expansión de capacidad de refinación, aunque muchas fundiciones operan con márgenes negativos, ejerciendo presión sobre los precios globales.
En conjunto, la semana estuvo marcada por un aumento en la volatilidad del mercado, con señales mixtas en los fundamentos y un entorno global cada vez más condicionado por medidas políticas y comerciales unilaterales.














