El punto de partida, contextualizar la información
Aunque cada compañía partió de un desafío distinto, todas comparten un aprendizaje. El valor no viene de generar o almacenar datos, sino de conectarlos con el contexto de los activos y los procesos.
Así lo resume Cláudio Muller, director de Ventas de AVEVA para Sudamérica. «En la minería, recopilar y almacenar datos es apenas el comienzo. El valor para el negocio surge cuando esos registros son contextualizados e integrados con el conocimiento sobre los activos y los procesos, y se ponen a disposición de los equipos en el momento en que es necesario tomar una decisión», señala.
Metso, anticipar una falla antes de que golpee la producción
El primer caso es de Metso, proveedor global de tecnologías para el procesamiento de minerales. Según AVEVA, la compañía mostró cómo un dato de sensores puede transformarse en una recomendación concreta de mantenimiento.
En lugar de sumar nuevos sensores, el proyecto aprovechó las señales ya disponibles y les agregó contexto, historial de los activos y conocimiento de ingeniería. El monitoreo identificó 35 eventos predictivos, de los cuales 33 terminaron en una decisión técnica. Según AVEVA, actuar a tiempo permitió evitar más de 400 horas de indisponibilidad y preservar más de 225 mil toneladas de producción. En total, generó US$15,4 millones en valor entre agosto de 2025 y mayo de 2026.
Vale, más visibilidad desde la mina hasta la planta
En Vale, el reto era mejorar la trazabilidad de la calidad del mineral Run-of-Mine (ROM), el material tal como sale de la mina, antes de procesarse. También buscaba integrar los datos de la mina y la planta, que estaban fragmentados.
Para eso, la empresa relacionó la información del modelo geológico con los ciclos de los camiones y la integró en su sistema de gestión de procesos. Como resultado, redujo en dos horas diarias el tiempo dedicado a actualizar planillas. Además, amplió el acceso a la información a tres nuevos equipos y llevó el monitoreo de intervalos de 12 horas a una hora. En otras palabras, ganó mucho más detalle sobre lo que ocurre.
Hydro, de una hora a minutos para diagnosticar una falla
El tercer caso es de Hydro, que digitalizó el monitoreo de la automatización de su refinería Alunorte. Se trata de una infraestructura enorme, con unos 7.000 instrumentos, más de 4.000 motores, 75 subestaciones y cerca de 60.000 puntos de datos.
Antes, algunas fallas se detectaban solo en inspecciones trimestrales o después de afectar la producción. De hecho, encontrar el origen podía tomar cerca de una hora. Tras migrar sus registros desde documentos físicos a un sistema digital, Hydro modeló unos 5.000 elementos y creó lógicas para vigilar sus activos de forma continua. Con ello, redujo en un 95% el tiempo inicial de investigación de fallas.
CMOC, descubrir qué variable realmente importa
El cuarto caso, de CMOC, aborda un problema muy común, pasar de procesos basados en planillas a una gestión con información automatizada y auditable. La compañía digitalizó la rutina diaria en la producción de ferroniobio, una aleación clave para fabricar aceros más resistentes.
Al ordenar el monitoreo de las variables del proceso, el análisis reveló una correlación entre el exceso de aluminio y la recuperación del niobio. A partir de ese hallazgo, la variable pasó a controlarse de forma sistemática. Así, la empresa pudo maximizar la recuperación del mineral y acelerar sus decisiones.
El siguiente paso de la digitalización
Las cuatro experiencias apuntan a una misma evolución, que va más allá de digitalizar procesos por separado. El paso que sigue es conectar datos de distintas fuentes, contextualizarlos y hacer que lleguen a la persona adecuada en el momento justo.
Para la minería, eso puede significar pasar de reaccionar ante una falla a anticiparla, o de revisar cientos de variables a identificar las pocas que de verdad mueven la producción. «El avance ocurre cuando las empresas logran conectar diferentes fuentes, contextualizar los registros de acuerdo con los activos y procesos y convertir esa información en acciones para los equipos», concluye Muller.
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