La minería continúa siendo clave para el desarrollo de la Región de O’Higgins, y Codelco División El Teniente mantiene un rol central en ese impulso. Con más de 119 años de historia y siendo la mina subterránea de cobre más grande del mundo, aporta cerca del 16 % del PIB regional, lo que la posiciona como uno de los pilares productivos más importantes del territorio. En términos salariales, los empleos del sector también destacan: el ingreso promedio mensual supera los $1.415.000, muy por encima de áreas como comercio o el sector silvoagropecuario.
Aporte económico y laboral
La operación de El Teniente genera más de 15.000 empleos directos e indirectos, y mantiene una fuerte conexión con la región. El 76 % de las personas que trabajan allí viven en O’Higgins y más del 90 % de los trabajadores propios proviene del mismo territorio, lo que demuestra un arraigo significativo y un impacto social directo. Aunque la minería representa solo el 4,5 % del empleo regional, su aporte económico es mucho mayor, alcanzando el 18,6 % del PIB.
La pequeña y mediana minería también es parte importante del panorama regional. A nivel nacional, este segmento genera 70.000 empleos directos y 140.000 indirectos. En O’Higgins, la reciente Declaración Minera beneficia a 104 faenas, equivalentes al 92 % de la pequeña minería de la zona, permitiendo agilizar permisos y mejorar las condiciones de operación para más de 80 productores.
Codelco avanza en proyectos estratégicos que buscan extender la vida útil de El Teniente por al menos 50 años, asegurando la continuidad operacional y laboral en el largo plazo. Al mismo tiempo, impulsa un proceso de modernización basado en automatización, electromovilidad, mejor uso del agua y prácticas de economía circular, con el objetivo de avanzar hacia una minería más eficiente y sustentable.
El impacto de El Teniente también se refleja en lo económico y laboral de manera local a través de un extenso ecosistema de proveedores, desde construcción e ingeniería hasta transporte, energía, tecnologías aplicadas y servicios especializados. Este movimiento fortalece a pequeñas y medianas empresas regionales, que pueden integrarse a cadenas de valor de mayor alcance. A esto se suman las iniciativas sociales de la división en educación, salud, cultura y deporte, que refuerzan su presencia en la comunidad y amplían su aporte más allá del ámbito productivo.














