La Cámara Internacional del Litio y Energía (CIL LITHIUM) se consolida como un actor clave en la industria minera global. Pamela Goicovich, presidenta del directorio de la entidad, lidera esta ambiciosa iniciativa nacida en el corazón del Triángulo del Litio. Conversamos con ella durante la III Cumbre del Litio y Energías, evento que organizó la asociación en Santiago y que cubrió InfoMINERIA.
Con una trayectoria de 12 años en el sector, la arquitecta de profesión ha sido una pieza esencial en la creación de esta cámara, que busca impulsar una producción de litio más responsable y sostenible. “Empecé a través de mi empresa GOICO Group, que se dedicó a la exploración minera en el Triángulo del Litio”, contó.
La gestora explicó que la actividad realizada permitió integrar a distintas empresas del sector. “Por temas de trabajo con diversos clientes, llegamos a abarcar alrededor de 700.000 hectáreas”, detalló.
La creación de CIL LITHIUM y la integración global
El impulso de la cámara llegó con el alza del valor del litio a 100.000 dólares por tonelada en 2023. En ese momento, Goicovich llamó a otros actores de la exploración y unió fuerzas. “Cuando subió el precio, convoqué a estas empresas y les propuse: ‘hagamos una Cámara Internacional’”, dijo.
De hecho, la organización ha logrado integrar a actores de todo el mundo. “En nuestra cámara hay gente de Canadá, unidos a Argentina, unidos a Chile. Otros son de China, unidos a Francia, son tripaíses o bipaíses”, expuso la gestora.
Actualmente, CIL LITHIUM no solo funciona como un foro de intercambio global, sino que también trabaja en certificar un modelo de producción con estándares medioambientales más altos. “Nuestro litio es litio americano sostenible”, enfatizó Goicovich, alineado con el compromiso de las empresas de Chile, Argentina y otros países vinculados al Triángulo del Litio por una minería más responsable.
Esta realidad la contrastó con la de otras localidades con formas de extracción más invasivas, como las que se realizan en Zambia y otros países. “La pegmatita, por ejemplo, en la minería de roca del litio, es una forma más disruptiva”, afirmó.
En la misma línea, Goicovich expuso que están desarrollando, tras un trabajo de tres años, un sello de responsabilidad para el litio americano. Este sello le dará al producto un valor mucho mayor gracias a su trazabilidad.
El rol de las baterías BESS en el almacenamiento de energía limpia
Uno de los puntos clave de la conversación fue el rol del litio en la tecnología de almacenamiento de energía, específicamente en las baterías de almacenamiento de energía (BESS). Estas baterías acumulan electricidad cuando la generación excede la demanda, lo que garantiza su disponibilidad cuando no hay producción, como durante la noche con los paneles fotovoltaicos.
“Es una tecnología de gran batería, que tiene alrededor de 32 placas de litio, lo que equivale a más de dos toneladas de litio dentro del sistema para poder contener la energía eléctrica”, explicó.
Luego, la gestora utilizó una analogía para explicar su funcionamiento, afirmando: “Es una batería que funciona como un celular, como un celular gigante. La base de la tecnología es la misma”, lo que se conecta con la capacidad de este mineral.
“La potencialidad está en las energías limpias, porque la tecnología comprobada está en los BESS, que son las grandes baterías responsables de almacenar la energía eléctrica”, planteó, y apuntó que, mientras los sistemas como la energía solar y eólica generan la energía, “¿cómo la almacenamos?”. Agregó que la capacidad de almacenamiento de las BESS se ha validado académica, científica e internacionalmente.
Descartado el reemplazo del litio
La preocupación respecto al riesgo de un posible reemplazo del litio por otros materiales como el grafeno o el sodio es un tema que genera diversas inquietudes. Goicovich fue enfática al respecto: “No existe, porque las inversiones internacionales en estas tecnologías son multimillonarias”.
Agregó: “Y volver a hacer esta ruta… Si hacemos la analogía con una pista de carrera, van a mil millas adelantados”, aseguró la gestora y afirmó: “Si se hace algo ahora con otro mineral, como el sodio, no hay manera. Sería muy caro”.
De todas formas, la líder también manifestó una dosis de realismo respecto al valor en el mercado: “El precio no volverá a los niveles en que estaba”. Expuso que tras un aumento masivo en la producción, el valor se estabilizaría en torno a los 25.000 dólares por tonelada, pero que aun así el “nuevo oro blanco” mantiene su potencial.














