La creciente demanda europea por minerales estratégicos como cobalto, níquel, cobre y wolframio denota la dependencia de China en el suministro de materias primas críticas. Desde Bruselas, se observa con atención el potencial minero de España, especialmente en regiones como Extremadura y Galicia, mientras Europa intenta fortalecer su autonomía minera. Un escenario que también resuena en Latinoamérica, donde países como Chile analizan cómo estas políticas pueden reconfigurar los flujos globales de inversión y competencia en recursos estratégicos.
Galicia se suma al reducido grupo de regiones europeas con proyectos activos de extracción de minerales críticos. En la zona, maquinaria pesada ya opera en faenas iniciales impulsadas por la compañía sueca Eurobattery Minerals AB, que ha comenzado la explotación de wolframio, un recurso esencial para la transición energética y tecnológica del continente. El desarrollo de este yacimiento refleja el esfuerzo europeo por fortalecer su independencia en el suministro de metales estratégicos.
España y su mina para el wolframio en Europa
La empresa sueca Eurobattery Minerals AB ha puesto en marcha el proyecto San Juan, ubicado en Galicia, como parte del esfuerzo europeo por asegurar el suministro de materias primas críticas. La iniciativa ya muestra sus primeros avances: movimientos de tierra, construcción de infraestructura de servicios y una hoja de ruta orientada a integrarse en la segunda convocatoria de Proyectos Estratégicos del Reglamento Europeo de Materias Primas Críticas (CRMA), prevista para enero de 2026.
De concretarse, España contaría con su segunda explotación activa de wolframio, sumándose a la mina de Barruecopardo, en Salamanca. Con ello, Galicia se incorpora al reducido grupo de regiones europeas con operaciones en marcha, en un contexto donde la Unión Europea busca reducir su dependencia de China para el abastecimiento de minerales esenciales para la transición energética y tecnológica.
El wolframio
El wolframio es un metal fundamental para la transición energética moderna gracias a su alta densidad, resistencia y punto de fusión, características que lo hacen esencial en sectores como la energía eólica, la defensa, los semiconductores y los autos eléctricos. Su importancia no es nueva: incluso durante la Alemania nazi, ya se valoraba por su uso industrial.
Actualmente, la producción mundial de wolframio está dominada por China, que concentra más del 80% del mercado. Las recientes restricciones en sus exportaciones han generado un alza en los precios, mayor incertidumbre en los mercados y un recordatorio de la fuerte dependencia europea de este recurso estratégico.














