La semana pasada, TotalEnergies H2 solicitó suspender hasta 2027 la tramitación ambiental de su megaproyecto de hidrógeno verde en Magallanes, valorado en US$16 mil millones. Esta solicitud probablemente sea un recordatorio de los desafíos que implica transformar a Chile en un líder global en la transición energética.
Lejos de ser un freno, esta solicitud debe entenderse como lo que realmente es: una oportunidad para ajustar el proceso y seguir adelante con la convicción de un Chile impulsado por energías limpias. Diversas voces coinciden en que el hidrógeno verde es parte del futuro, y los obstáculos regulatorios no deben detenernos.
El siguiente paso
Con el proyecto H2 Magallanes en pausa temporal, lo que sigue es claro: abordar las observaciones y ajustar el diseño para alinearlo con las expectativas ambientales, sociales y económicas. Este proceso no debe ser motivo para frenar el avance, sino una oportunidad para asegurar el cumplimiento de los más altos estándares de sostenibilidad.
Durante la fase de participación ciudadana en el proceso de evaluación ambiental, el proyecto recibió observaciones de más de 600 personas y entidades, un número significativo que refleja las preocupaciones de las comunidades, organizaciones y autoridades sobre el impacto del proyecto.
Las observaciones incluyen solicitudes de estudios adicionales sobre ecosistemas marinos, flora endémica y la necesidad de ajustar el diseño del proyecto para mitigar posibles impactos. Es importante considerar y abordar estas solicitudes para que el proyecto avance con el apoyo de las partes involucradas.
En este contexto, el proyecto minero Dominga también resalta la importancia de abordar las inquietudes ambientales y sociales desde el principio. Recientemente, la Corte Suprema emitió un fallo que permitió a Andes Iron avanzar con la construcción para 2026. El proyecto ha generado debate respecto a su eventual impacto en la biodiversidad local.
Dominga también recibió centenares de observaciones desde su inicio en 2014. El punto es que no basta con avanzar por el camino judicial; es necesario desarrollar proyectos con un fuerte compromiso hacia el respaldo social y la sostenibilidad.
La vía hacia una transición energética sostenible
Expertos aseguran que el hidrógeno verde en Chile tiene un enorme potencial competitivo, especialmente en Magallanes y el desierto de Atacama. Sin embargo, este potencial solo podrá aprovecharse si los proyectos se impulsan considerando estos factores, garantizando su viabilidad a largo plazo. El enfoque en la sostenibilidad y el respaldo social son clave para desarrollar una transición energética exitosa.
Ahora vendría un trabajo conjunto entre el sector público y privado para resolver definitivamente los obstáculos regulatorios. La nueva Ley Marco de Autorizaciones Sectoriales, aunque importante, no es el único factor. Es esencial que Chile cuente con un marco regulatorio ágil y coherente que apoye la transición energética, sin perder de vista la responsabilidad ambiental.
Este es un momento clave para avanzar con determinación. Junto con fortalecer proyectos como el de TotalEnergies, es fundamental concretar políticas claras y acciones que favorezcan el crecimiento sostenido de la industria del hidrógeno verde.
Chile tiene lo que se necesita
El hidrógeno verde, además de representar una oportunidad para Chile, es también una necesidad estratégica. El país no puede permitirse perder este tren de la transición energética. Está sobre la mesa transformar a Chile en un polo energético de hidrógeno verde, no solo para abastecer la demanda local, sino también para exportar este recurso a los mercados internacionales.
Con los ajustes pertinentes y un enfoque claro en la sostenibilidad, Chile tiene la oportunidad de consolidarse como un líder global en la producción de este recurso clave para el futuro energético del planeta. Probablemente, el camino no será fácil, pero es el correcto. Ahora es el momento de avanzar.














