El derrumbe en la mina El Teniente, que conmocionó a la industria minera chilena, dejó muchas preguntas sobre su causa y cómo evitar que tragedias similares se repitan en el futuro.
Para profundizar en el tema, InfoMINERÍA consultó a Manuel Cordero, ingeniero analista senior en GEM Mining Consulting, quien compartió su visión sobre los factores técnicos involucrados y el rol de la tecnología para prevenir accidentes como este.
Las complejidades de la minería subterránea profunda
Aunque los detalles definitivos del colapso aún están en investigación, Cordero explicó que, según los antecedentes de ingeniería disponibles, “se habían realizado los talleres de riesgo correspondientes, y se contaba con medidas de control y mitigación orientadas a prevenir este tipo de eventos”.
Sin embargo, detalló que las minas subterráneas de gran profundidad, como El Teniente, siempre están expuestas al riesgo de un “estallido o colapso de roca”, fenómeno geológico que ocurre cuando la tensión acumulada en las rocas se libera repentinamente. Este suceso, aunque conocido, es difícil de prever, especialmente en terrenos con condiciones geológicas complejas.
Uno de los principales desafíos, según Cordero, es la naturaleza misma de la minería subterránea. Incluso con protocolos de prevención como el “monitoreo sísmico en tiempo real, análisis de condiciones estructurales, evaluación post-tronadura y la utilización de equipos remotos en zonas de alto riesgo”, el accidente podría haberse causado por factores fuera del control inmediato de los operadores.
“Será tarea de la investigación establecer si estos procedimientos se aplicaron adecuadamente o si hubo fallas puntuales en su ejecución”, sostuvo Cordero.
Un terreno difícil: la geología de El Teniente
El Teniente se encuentra sobre un “macizo rocoso complejo, atravesado por múltiples fallas geológicas que generan zonas de inestabilidad natural”, indicó el especialista de GEM. Esta geología, junto a la enorme profundidad de la operación, hace que la minería subterránea de este yacimiento sea especialmente riesgosa.
“La condición geológica, sumada a los altos niveles de esfuerzo inducido por la profundidad de la explotación subterránea, aumenta la probabilidad de eventos como estallidos o desprendimientos de roca”, explicó.
A pesar de los avances en fortificación, como el uso de “mallas de acero shotcrete, marcos estructurales, pernos de anclaje y sistemas de acuñadura”, el analista destacó que “eliminar completamente la ocurrencia de estos eventos es extremadamente difícil”. Esto apunta a que la situación geológica y las condiciones de explotación exigen una estrategia integral que combine tecnología y prácticas operativas mejoradas.
Automatización, monitoreo y modelado para reducir riesgos
El especialista fue directo al afirmar que la tecnología tiene un papel central en la reducción de riesgos en la minería. “Las nuevas tecnologías han demostrado ser fundamentales para mejorar la seguridad en la minería subterránea”, planteó.
Indicó que “uno de los avances más relevantes ha sido la automatización de equipos y procesos, lo que permite operar a distancia en zonas de alto riesgo, reduciendo significativamente la exposición del personal”.
Destacó, además, “los sistemas de monitoreo sísmico en línea permiten detectar variaciones de comportamiento en el macizo rocoso con anticipación, facilitando la activación de alertas y medidas preventivas”.
El modelado predictivo también es un punto relevante. Cordero apuntó que “el modelamiento geomecánico, simulaciones de riesgo y metodologías predictivas como el uso de distribuciones estadísticas para estimar la probabilidad de estallidos de roca” se están implementando con más frecuencia para anticipar y gestionar los riesgos.
Sin embargo, el ingeniero también advirtió que, aunque estas herramientas mejoran la seguridad, “ninguna tecnología puede eliminar totalmente el riesgo inherente a este tipo de operaciones”.
Tecnología y otros factores
La tragedia de El Teniente reflejó de forma oscura que, aunque la tecnología avanza, los riesgos son parte de la minería. “La implementación rigurosa de nuevas tecnologías sí permite anticiparse a escenarios críticos, fortalecer la toma de decisiones y, lo más importante, proteger vidas humanas”, indicó el experto. No obstante, estos desarrollos deben ir de la mano con otros factores.
El accidente evidencia la necesidad urgente de continuar el mejoramiento de los protocolos de seguridad, mientras se implementan de forma más efectiva las tecnologías disponibles para mitigar riesgos.














