A estas alturas, las plantas industriales que las gigantes chinas BYD y Tsingshan anunciaron levantar en Antofagasta deberían estar en construcción, con miras a producir baterías y cátodos de litio. Pero nada de eso ocurrió. Ambos proyectos, seleccionados por Corfo como piezas clave de la Estrategia Nacional del Litio, fracasaron antes de despegar.
Las iniciativas consideraban una inversión conjunta de US$ 523 millones y acceso preferente al carbonato de litio producido por SQM hasta 2030. A cambio, Chile sumaría valor agregado a la cadena del mineral y avanzaría hacia la anunciada industrialización del «oro blanco». Sin embargo, ambas empresas desistieron, según confirmaron fuentes de gobierno a Diario Financiero.
BYD dio la primera señal de alerta
La primera alarma vino desde BYD. En mayo de 2024, su vicepresidenta ejecutiva, Stella Li, advirtió: “El atraso es de todo el proceso”, apuntando a la dilatación del Estado en definir el terreno para instalar una planta de cátodos valorizada en US$ 290 millones.
Aunque se creó una mesa de trabajo liderada por Corfo y con participación del Ministerio de Bienes Nacionales, la automotriz china ingresó una solicitud formal de desistimiento el 14 de enero de este año.
Desde Corfo señalaron que “BYD ha planteado las dificultades que ha enfrentado para el desarrollo de su proyecto dadas las condiciones actuales del mercado mundial del litio”. Agregaron que solicitaron nuevos antecedentes a la firma, pero “hasta ahora no han entregado una respuesta pública”.
Tsingshan no concretó su instalación en Chile
Con Tsingshan, una de las 20 compañías privadas más grandes de China, el desenlace fue similar. Con su filial Yongqing Technology, la empresa comprometió US$ 233 millones para construir una planta de baterías en Mejillones. Sin embargo, Corfo informó que “la empresa desistió de la realización del proyecto ya que no se constituyó en Chile”.
Según fuentes del sector, Tsingshan intentó cambiar la empresa ejecutora para sortear los tiempos asociados a la autorización de inversiones en el extranjero, pero las autoridades chilenas rechazaron la acción.
Una fuente citada por DF lo resumió así: “Las plantas industriales no se van a hacer a menos que se liberen las inversiones en litio. Es decir que el mineral se haga concesible”.
Un actor de la industria en Antofagasta lamentó el desenlace. “Existía mucha expectativa”, dijo, y recordó los más de mil empleos que habrían generado ambos proyectos. También apuntó que “nunca se supo de avances en sus construcciones” y que, tras la caída del 80% en el precio del litio, “el desenlace era previsible”.
Para el gobierno se perdió una oportunidad
El ministro de Hacienda, Mario Marcel, reconoció públicamente el revés. “Es una oportunidad que se pierde, más que nada por los inversionistas que por Chile”, afirmó. Luego sostuvo: “Vamos a continuar con esta política de buscar desarrollar las cadenas de valor del litio aguas abajo”. De hecho, el titular de Hacienda anunció que durante mayo se darán a conocer nuevos proyectos de extracción.
En tanto, la ministra vocera subrogante, Aisén Etcheverry, expuso en CNN Radio que las decisiones de BYD y Tsingshan respondieron a “razones comerciales vinculadas al mercado del litio a nivel global”. Si bien confirmó que ambas compañías “han desistido y paralizado esa intención de inversión”, insistió en que “esta no es la única herramienta de la ENL”.
Etcheverry recalcó que “sí es efectivamente una herramienta que, respecto de este caso en particular, a propósito del análisis que hace la empresa, decide no perseverar”, pero aseguró que el resto de la estrategia, incluidas las herramientas de fomento a la industrialización, sigue en desarrollo.














