En el frío de Magallanes, donde los vientos azotan, el país parece próximo a imbuirse en una iniciativa energética que podría reconfigurar su futuro. El hidrógeno verde, esa sustancia que promete ser el combustible del futuro, se anuncia como el impulso de una transformación que se empieza a asimilar.
Un proyecto que recién ingresó el gobierno podría ser una pieza para dar paso a este proceso que, si bien anuncia grandes oportunidades, también genera dudas, como una niebla austral que queda sin disiparse del todo.
Incentivos fiscales frente a un futuro aún incierto
Con la firma del Ministerio de Hacienda y el respaldo de Energía y Economía, La Moneda propuso un crédito tributario destinado a empresas que compren este recurso o sus derivados. La suma, que podría alcanzar hasta 2.800 millones de dólares en compras, se presenta como el inicio de una industria que aún permanece incierta.
“El hidrógeno verde y su transformación a combustible es una industria nueva. No es como una planta de generación a carbón o de gas o como la fabricación de algún producto estandarizado”, afirmó Mario Marcel, ministro de Hacienda.
El jefe de la cartera agregó: “Cuando hay una industria nueva, para poder materializar las inversiones se requiere de un tipo de financiamiento y de seguridad, particularmente respecto de venta de esos productos, que es mayor que para un producto estandarizado”.
Se planifican seis licitaciones entre 2025 y 2030, donde las empresas podrían optar por este crédito fiscal. En palabras del ejecutivo: “Se contempla que entre 2025 y 2030 se lleven a cabo seis licitaciones para la adjudicación de este crédito tributario”.
En los primeros años se ofrecerían mayores volúmenes, antes de que se imponga un tope que vaya decreciendo. Como un acceso a un futuro brillante, aunque aún lejano.
El eje de este desafío energético
El territorio es el extremo austral: la región de Magallanes. Una zona inhóspita, donde la vastedad del paisaje parece reflejar la inmensidad de la apuesta. Santiago propone exenciones fiscales y un marco tributario especial para iniciativas que se instalen ahí.
“Las empresas productoras de esta región quedarán exentas del Impuesto de Primera Categoría”, se lee en la propuesta. Junto a esto, se indica: “Se crea un marco tributario uniforme y especial para los productores de este combustible limpio que se instalen en la Región de Magallanes y la Antártica Chilena”.
En una zona donde la naturaleza da la pauta, el Estado busca despejar el paso a una industria que, además de cambiar el sur, podría también hacerlo con la forma en que el planeta concibe la energía.
Ahora bien, estas promesas siempre tienen sombras. “Cuando hay una industria nueva, para poder materializar las inversiones se requiere de un tipo de financiamiento y de seguridad, particularmente respecto de venta de esos productos, que es mayor que para un producto estandarizado”, admitió Marcel.
Hay un riesgo, como el eco de una máquina aún en fabricación. Por ahora, es difícil saber si este proyecto, como tantos anuncios del pasado, se convertirá en el motor de lo nuevo o solo en algo que pudo haber sido. El futuro aún permanece brumoso, pero lleno de posibilidades.














