El mercado del cobre marcó un hito histórico: alcanzó los US$11.146 en la London Metal Exchange (LME) el 29 de octubre de 2025, un precio impulsado por una serie de factores estructurales y geopolíticos que redefinen el futuro de la minería mundial.
El hecho, además de reflejar el comportamiento del metal rojo, también lo hace de la tensión inherente en la oferta y la demanda de este recurso esencial para la transición energética global.
Perspectivas y escasez estructural del cobre
Cristián Cifuentes, analista senior del Centro de Estudios del Cobre y la Minería (CESCO), entregó una perspectiva sobre el comportamiento de los mercados y las dinámicas que impulsan este ascenso. Apuntó que el comportamiento actual del mercado de futuros tiene un contango leve a tres meses (cuando los precios futuros son más altos que los actuales), pero una marcada backwardation entre 13 y 27 meses (cuando los precios futuros son más bajos que los actuales).
Planteó que esto refleja que “el mercado está anticipando escasez estructural de oferta más que un fenómeno transitorio”. Esta es información relevante respecto a las proyecciones a futuro del cobre, que parecen configurar una tendencia que se aleja de los ciclos tradicionales de oferta y demanda.
La backwardation prolongada, señala Cifuentes, es una indicación de que “los compradores están dispuestos a pagar más por cobre disponible hoy, lo que confirma un desequilibrio real en la cadena de suministro”.
Este fenómeno resalta una realidad que va más allá de las fluctuaciones a corto plazo, donde la escasez cuprífera iría más allá de un contexto momentáneo y daría cuenta de una situación estructural que marcaría el comportamiento del mercado en los años próximos.
Tensiones en el mercado y factores externos
El escenario actual, en el que las grandes mineras parecen estar vendiendo posiciones a largo plazo para obtener liquidez y financiar proyectos, también suavizaría parcialmente la curva de precios. Sin embargo, “no altera el diagnóstico de fondo: el mercado sigue extremadamente ajustado”, afirmó el especialista.
Este estrés en el mercado no solo se debe a la baja producción de gigantes mineras como Codelco, especialmente en la división El Teniente, sino también a las interrupciones de suministro en proyectos clave como QB2 de Teck, señaló.
Los inventarios en mercados clave como la LME y la Shanghai Futures Exchange (SHFE) siguen siendo bajos, lo que amplifica la sensibilidad del precio frente a cualquier interrupción en el suministro o evento geopolítico.
Esta situación no ha pasado desapercibida para los actores del mercado, quienes observan cómo factores externos, como un posible recorte de tasas por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos y el repunte de la actividad manufacturera en la Eurozona, refuerzan la demanda de commodities.
La baja en el valor del dólar y el aumento del apetito por activos reales son elementos adicionales que fortalecen el ciclo alcista del cobre, explicó Cifuentes.
Un ciclo alcista con fundamentos sólidos
De esta forma, para el analista, “el actual ciclo alcista del cobre tiene fundamentos estructurales sólidos, vinculados a restricciones productivas, presiones de inversión minera y la demanda persistente asociada a la transición energética global”.
Este ciclo se configura como un reflejo de los profundos cambios que atraviesa la industria minera actual, presionada por la necesidad de adaptarse a la creciente demanda de cobre en aplicaciones tecnológicas y energéticas.














