El colapso en la mina El Teniente y las dudas sobre sus causas generaron repercusiones en la minería chilena, especialmente respecto al papel de la tecnología en prevenir futuros incidentes. En InfoMINERÍA consultamos a diversos especialistas, entre ellos Álvaro Riquelme, académico de la Facultad de Ingeniería y Ciencias de la Universidad Adolfo Ibáñez, especialista en modelado predictivo y geología.
Estallido de roca: la hipótesis más sostenible
La principal causa técnica que se señala respecto al colapso es un estallido de roca, fenómeno que ocurre cuando la presión sobre las rocas subterráneas se libera de forma explosiva, lo que lo convierte en un evento difícil de predecir.
“Este fenómeno ocurre cuando las paredes, techos o suelos de túneles mineros, sometidos a alta carga debido a la profundidad, liberan súbitamente esa presión en forma explosiva”, explicó el doctor en Ingeniería en Minas.
Si bien esta hipótesis es la más probable hasta ahora, persisten las dudas sobre su causalidad. Sostuvo el investigador: “Si se confirma esta hipótesis, el siguiente paso será determinar qué la desencadenó. Aunque no sería difícil plantear posibles causas del accidente, lo complejo es probar su relación directa, especialmente porque intervienen factores que pueden coincidir o no en el tiempo”.
Perforación y actividad sísmica como posibles detonantes
Después del derrumbe, las autoridades apuntaron a dos posibles detonantes: los trabajos de perforación y la actividad tectónica. Riquelme apuntó a que las perforaciones, además de ayudar al soporte de las galerías, estabilizando paredes y techos, también son necesarias para las tronaduras que permiten avanzar con las excavaciones.
“La perforación en minería está asociada tanto a trabajos de soporte de galerías y túneles como a las tronaduras, que siguen con el objetivo de avanzar en las excavaciones o abrir nuevos puntos de extracción mineral”, detalló.
El día del accidente, un sismo de magnitud 5 se registró a 28 kilómetros de Machalí, a 10 kilómetros de profundidad, indicó el especialista y detalló que, si bien los sismos de esa magnitud no suelen causar directamente derrumbes, hay otro factor.
“Un sismo a esas profundidades difícilmente podría ser causante directo de derrumbes al interior de la mina, pero sí un factor clave en desencadenar a su vez la liberación de energía en zonas cercanas a la actividad minera, ocasionando un estallido de roca”, expuso.
Agregó que hay literatura científica que señala que sismos cercanos a magnitud 4 han coincidido, ya sea el mismo día o incluso con semanas o meses de diferencia, con estallidos de roca dentro de El Teniente.
Un terreno de alto riesgo geológico y operativo
Ahora bien, El Teniente no es como la mayoría de las minas. Operar a cientos de metros bajo tierra crea una presión enorme sobre las rocas subterráneas, explica Riquelme.
“La característica más importante del terreno es la profundidad a la que se trabaja, y por lo tanto, la presión ejercida sobre las rocas subterráneas debido al peso de las rocas adyacentes”, indicó.
Junto a esto, detalló que esta compresión genera acumulación de energía potencial en el macizo rocoso, que se puede liberar repentinamente en forma de estallidos de roca cuando se altera el equilibrio, ya sea por perforaciones, tronaduras o movimientos sísmicos cercanos.
Para agregar más complejidad, el experto apuntó a que el yacimiento está sobre un pórfido cuprífero altamente fracturado, atravesado por una red de fallas geológicas, lo que aumenta el riesgo.
“La interacción entre las condiciones litológicas, estructurales y operativas convierte a este tipo de yacimiento en un entorno de riesgo permanente si no se monitorea de manera precisa”, explicó el doctor.
Sensores y automatización, esenciales para mejorar la seguridad minera
En tiempos de tecnologías avanzadas, para el académico, el monitoreo y la automatización son claves para mejorar la seguridad minera, al detectar cualquier señal de alerta y mejorar la prevención en el trabajo en el subsuelo.
“Las tecnologías actuales permiten monitorear el comportamiento del macizo rocoso y el entorno subterráneo. Herramientas como sensores de deformación, extensómetros, sismógrafos digitales, sistemas de radar y escaneo láser 3D permiten detectar microfracturas, desplazamientos milimétricos y vibraciones que podrían anticipar un evento mayor”, indicó.
El investigador planteó que, más allá de los sensores, la automatización también juega un rol fundamental. Indicó que equipos operados a distancia como cargadores perforadores y drones subterráneos permiten reducir la exposición humana a zonas de alto riesgo, “lo que ha salvado vidas en faenas que ya han incorporado estas tecnologías”, sostuvo.
Sin embargo, fue claro en decir que incluso con toda la sofisticación tecnológica no es posible eliminar por completo el riesgo. “Los eventos como los estallidos de roca son, en parte, impredecibles porque dependen de variables internas del macizo que a veces no pueden medirse directamente”, declaró.
Imposible eliminar el riesgo, pero sí reducirlo
Aún con la sofisticación tecnológica, es imposible eliminar por completo el riesgo, explicó Riquelme. “Los estallidos de roca son, en parte, impredecibles, porque dependen de variables internas del macizo que a veces no pueden medirse directamente”, explicó.
De todos modos, el experto apuntó que lo que sí pueden hacer estas tecnologías “es reducir la frecuencia de accidentes, mejorar la capacidad de respuesta y minimizar las consecuencias cuando ocurren eventos inevitables”.
Lecciones sobre el riesgo y el rol de la tecnología en la seguridad minera
El Teniente dejó la lección de que la minería siempre será una actividad que implicará un riesgo. Aún así, el avance tecnológico también puede hacer una diferencia.
En línea con esto, InfoMINERÍA consultó a los expertos Manuel Cordero de Gem Mining y Juan Andrés Jarufe de Dimin USACH sobre cómo la tecnología puede mejorar la seguridad minera y ayudar a predecir accidentes, artículos que te invitamos a revisar en este mismo sitio.














