En una reciente conversación con Sebastián Espinoza, geólogo de la Universidad Católica del Norte, profundizamos en el proyecto de su memoria de grado sobre los bolsones salinos, un fenómeno geológico que se configura como un nuevo vector en la exploración minera del país.
Estas formaciones, compuestas por costras de sal depositadas en terrenos áridos, son objeto de estudio debido a su posible relación con los depósitos de pórfidos cupríferos en profundidad. Estos yacimientos, que contienen grandes concentraciones de cobre, se encuentran típicamente en áreas como la franja paleocena, una zona metalogénica cordillerana clave para la minería de cobre en el norte de Chile.
El proyecto busca evaluar si la geoquímica de estos bolsones salinos puede servir como un indicador de superficie, abriendo una nueva vía para la exploración eficiente de recursos mineros en la región.
Antecedentes del Proyecto Atlántida
El investigador explicó que el único estudio similar a este, realizado cerca de Copiapó en el Proyecto Atlántida, se enfocó principalmente en la observación en terreno de la geomorfología (la forma del paisaje), especialmente en la disposición de la grava.
“Entonces fue como un reto llegar a qué significa esto, porque nadie en geología está muy enterado de qué significan estas costras salinas o cómo pueden llegar a ayudar a un proceso de exploración”, afirmó y expuso: “Principalmente fue llegar a este punto, ver qué significa y después interpretarlo”.
El desafío y la metodología en este estudio
El estudio de los bolsones salinos representa un reto tanto geológico como en términos de metodologías tradicionales. Espinoza explicó: “Este trabajo tiene que ver con un proyecto de exploración colaborativo con Codelco, la empresa Exploraciones Mineras Andinas (EMSA) y la Universidad Católica del Norte”, lo que destaca la cooperación entre academia e industria.
“En base a las geoformas del lugar, a las geoformas de las mismas costras, y a la respuesta química que tiene cada muestra, lo que hicimos es corroborar si había una diferencia entre lo que es el material aluvial que está cercano a la costra misma, con la costra, para ver si efectivamente puede ser un vector hacia la exploración de pórfidos cupríferos en este caso”, explicó.
El desafío principal, según el investigador, ha sido la falta de información previa sobre las costras salinas y su potencial aplicación. “La poca referencia, como la bibliografía que hay es bastante distal a lo que uno está viendo acá”, afirmó respecto a las dificultades derivadas de trabajar con poca base documental.
Respecto al aporte de esta investigación, Espinoza destacó la replicabilidad de la metodología utilizada. “Ya se ha hecho un estudio similar, pero acá quisimos hacerlo un poquito más exhaustivo e integrando otras metodologías que no se habían hecho antes, el uso de drones, el tema del mapeo en superficie, algo que no es tan común”, expuso.
“Es algo que se puede llegar a utilizar en distintos lugares, en distintos países incluso, porque se puede ver en muchas zonas”, destacó en alusión a diversas regiones geológicas del mundo.
La importancia de la investigación sobre bolsones salinos
La experiencia de presentar su póster con los resultados de su investigación en eventos como FEXmin 2025, donde conversamos con él, ha sido clave para su desarrollo profesional. “Es la segunda vez que vine a FEXmin, el año pasado igual presenté en Canadá, en una feria similar, el PDAC”, comentó, destacando la importancia de hacer conexiones, especialmente con profesionales de Codelco que apoyaron su investigación desde el inicio.
Así, este trabajo de Espinoza y su equipo, además de contribuir a la comprensión de los bolsones salinos, también abre nuevas posibilidades para la exploración minera. La integración de tecnologías como el uso de drones para el mapeo de superficie, junto con un análisis detallado de las características geoquímicas, marca un paso importante hacia una minería más precisa.
La investigación sobre los bolsones salinos da cuenta de cómo nuevas ideas pueden fortalecer la preparación de la minería chilena frente a los próximos desafíos, optimizando la búsqueda de recursos críticos.













