Como sabemos, las tierras raras y otros minerales críticos se han convertido en insumos clave para tecnologías que definirán el futuro, desde baterías y autos eléctricos hasta sistemas de defensa y energías limpias. Su importancia ha llevado a varios países a desarrollar políticas para asegurar su producción y abastecimiento. Sin embargo, México parece estar quedando atrás en esta carrera global, sin una estrategia que permita aprovechar su potencial geológico ni responder a la demanda.
Así lo señaló Fernando Alanís, expresidente de la Cámara Minera de México (Camimex), en conversación con Dossier Político. Mientras 22 países ya cuentan con listas formales y estrategias sobre estos recursos, México pese a ser productor relevante de metales como plata, oro, cobre, manganeso y fluorita sigue sin una hoja de ruta.
Alanís destacó que la transición energética está generando una demanda inédita para estas materias primas. Según sus estimaciones, el consumo global de minerales podría duplicarse o incluso cuadruplicarse hacia 2050. Un caso crítico es el del cobre: se requerirían cerca de cuatro millones de toneladas adicionales para 2030 y hasta 16 millones en 2050. Sin embargo, advirtió que el país se está quedando atrás debido a la falta de nuevas concesiones y a los extensos plazos que implica desarrollar una mina, los cuales promedian casi dos décadas.
El exdirigente minero comparó la situación mexicana con la de China, país que hace más de cincuenta años priorizó el desarrollo de sus minerales estratégicos. “China no tiene petróleo, pero sí metales”, afirmó. Esa visión le permitió dominar 19 de los 21 minerales críticos, producir la mayor parte de las baterías de litio del mundo y concentrar una porción significativa de la refinación global de cobre y tierras raras. Para Alanís, esta concentración genera vulnerabilidades globales que ya han derivado en tensiones comerciales y restricciones de exportación.
México y el desafío de las tierras raras
En el caso mexicano, Alanís dice que el potencial geológico en metales como plata, cobre y manganeso es favorable, pero la falta de una política pública articulada especialmente con industrias como la automotriz, aeroespacial y eléctrica limita el desarrollo. Sobre el litio, dijo que los depósitos no son rentables con la tecnología actual
Para revertir el rezago, Alanís planteó que México necesita visión de largo plazo, incentivos adecuados, claridad regulatoria, coordinación institucional y estándares ambientales equivalentes a los de las principales economías.
En entrevista con Dossier Político, Armando Alatorre, vicepresidente del Colegio de Ingenieros de Minas, Metalurgistas y Geólogos de México, coincidió en que el país está lejos de convertirse en un actor relevante en el mercado de tierras raras. Explicó que no existen yacimientos con volumen competitivo y que la falta de exploración agravada por la reforma minera de 2023, que frenó nuevas concesiones impide identificar recursos con potencial real.
Alatorre recordó que mientras China, Australia y Estados Unidos avanzan en estrategias para asegurar estos insumos clave para la transición energética, México no cuenta con proyectos activos ni un marco regulatorio que permita competir. “Sin exploración no hay descubrimientos. Y sin descubrimientos no hay industria”, afirmó.
Ambos especialistas coinciden: sin una política minera clara y sin inversiones sostenidas en exploración, México corre el riesgo de quedar fuera de las cadenas de valor de los minerales críticos que están definiendo el futuro energético y tecnológico global.














