Tuvimos la oportunidad de conversar recientemente con Diego Bocca, ejecutivo de negocios de Andes Analytical Assay, un laboratorio que marca pauta en el análisis químico de muestras para la minería.
Con casi dos décadas de experiencia, el centro destaca por su capacidad para desentrañar el contenido de las muestras minerales y ofrecer datos precisos que orienten las decisiones clave en el proceso minero, señaló el gestor.
“Somos un laboratorio 100% chileno. Sus socios partieron todos como trabajadores del CIM (Centro de Investigaciones Mineras). Ahí aprendieron mucho y trabajaron después en varias partes. Al final se juntaron y decidieron formar este laboratorio”, cuenta Bocca sobre este grupo que se unió por el conocimiento y el interés por la ciencia aplicada a la minería.
Análisis de muestras y revalorización de recursos
En su actividad profesional, los geólogos traen muestras y el laboratorio se encarga de entregar respuestas clave para la viabilidad de un proyecto minero. “Tú me traes una roca, me traes una muestra de suelo y yo te digo la composición, te digo cuánto cobre, cuánto oro, cuánto arsénico, cuánto plomo tiene”, explicó el especialista sobre el proceso y su implicancia.
Ahora bien, el centro va más allá de las muestras de exploración minera. Frente a un panorama donde la revalorización de los recursos es la tónica, el gestor apuntó que también se dedican a analizar relaves, esos residuos que durante años se desecharon sin más y que hoy pueden tener un nuevo valor con minerales críticos.
“Nos llegan relaves y les damos un análisis y les decimos: ‘Mira, este relave actualmente tiene tanto de cobalto, tanto de cobre y ve tú si le puedes sacar más provecho todavía’”. Dijo como un recordatorio de cómo la minería se enfrenta a un presente donde el reciclaje y la eficiencia se vuelven imprescindibles.
De la reducción física a la disolución química
La base de todo está en la preparación de las muestras. “Todo parte de la preparación mecánica, que es el proceso de chancado”, explica Bocca. El primer paso es reducir piedras grandes a un polvo fino. “Partimos con rocas de 10 centímetros y se van reduciendo hasta llegar a un polvo muy fino”, agregó, destacando que es parte de su servicio.
Al ingresar al laboratorio de análisis químico, las muestras pasan por un proceso de digestión ácida, en el que se utilizan mezclas de ácidos para disolver los elementos de interés y dejarlos en solución.
“Mediante campanas con mezclas de ácido, dependiendo del objetivo del análisis, se hacen distintas mezclas”, indicó Bocca. Cabe decir que las campanas de laboratorio son sistemas de ventilación diseñados para extraer los vapores peligrosos que se generan durante el proceso.
El agua regia, una mezcla de ácido clorhídrico y ácido nítrico, y el multiácido, una mezcla de varios ácidos, se utilizan para disolver minerales y obtener la concentración exacta de los elementos. “Luego, eso pasa a equipos que utilizan las propiedades físicas de la materia para cuantificar la concentración del análisis buscado”, explicó.
En esto apuntó a instrumentos como la absorción atómica o el ICP óptico, que miden las concentraciones mediante la interacción de la muestra con luz o plasma.
La combinación de innovación y experiencia
Una de las características más notables del laboratorio es la utilización de tecnologías modernas junto a métodos tradicionales. “Los análisis clásicos requieren de una operación y de un analista altamente preparado”, explica Bocca, destacando que, aunque la tecnología avance, la experiencia humana sigue siendo esencial para interpretar los resultados de manera adecuada.
Así, las muestras, además de analizarse mediante máquinas de última generación, también se analizan con técnicas tradicionales de la química, como la volumetría y la gravimetría.
“Cuando uno habla de instrumental, son equipos que succionan el líquido, la muestra pasa por una llama o un plasma, y el equipo arroja un valor”, explica el gestor.
Apuntó que el análisis clásico requiere una intervención manual, donde el analista agrega reactivos químicos gota a gota, mide los cambios de color y el consumo de los reactivos mediante relaciones químicas, con las que logra obtener una concentración precisa.
El desafío técnico en el análisis de metales preciosos
Uno de los procesos más complejos que realizan es el análisis de metales preciosos como el oro: “Cuando quiero determinar cobre, que está en un 1% de cobre, tomo un gramo de muestra, medio gramo de muestra, y con eso es más que suficiente; esa muestra es representativa. Pero cuando quiero determinar oro, necesito masas mucho mayores, 30 gramos o 50 gramos de muestra, porque la cantidad de oro que tiene es muy pequeña”.
Bocca explicó que este proceso, realizado mediante fundición a alta temperatura, es todo un desafío técnico, ya que el oro, al ser tan escaso en las muestras, exige una precisión y un manejo especial para poder detectarse.
En este proceso se utilizan copelas y crisoles con plomo, recipientes refractarios que colectan los metales preciosos como oro, platino y paladio.
“Estos 30 o 50 gramos de muestra se meten a un horno a 1.100 grados junto con el reactivo de plomo, y el plomo lo que hace en esta fundición es colectar todo eso. Luego el plomo se aborde en el crisol y libera una pepita de oro”, detalló el gestor.
Un enfoque preciso y sostenible
En esto la ciencia, tecnología y experiencia se enlazan para dar forma a proyectos mineros. En un contexto donde la eficiencia y sostenibilidad son la tónica, Andes Analytical Assay ofrece un enfoque preciso, técnico y alineado con el aprovechamiento de los recursos en un sector que cada vez enfrenta más necesidades de reinventarse.














