Un fallo clave que destrabó el proyecto
El reciente pronunciamiento de la Corte Suprema, que declaró inadmisible el recurso presentado por el Gobierno y opositores del proyecto, marcó un punto de inflexión para Dominga. Este respaldo judicial permitió a Andes Iron avanzar en la preparación de obras y en la tramitación de cerca de 700 permisos sectoriales, de los cuales 200 son indispensables para el inicio de faenas.
Inversión y cronograma de construcción
El inicio de la construcción está previsto para el primer semestre de 2026, con una inversión estimada que supera los US$ 3.000 millones. Los primeros trabajos incluirán caminos, cierres perimetrales y la instalación de campamentos, con un gasto inicial aproximado de US$ 20 millones.
Búsqueda de un socio estratégico
La sentencia de la Suprema activó la búsqueda de un socio estratégico, necesaria para enfrentar los mayores requerimientos de capital. Andes Iron contrató un banco de inversión para identificar un socio que aporte valor y sostenibilidad al proyecto, además de reforzar los compromisos adquiridos con la comuna de La Higuera, que incluyen compensaciones económicas, provisión de agua potable y un “royalty social”.
Producción y potencial del proyecto
Dominga contempla la extracción anual de 12 millones de toneladas de hierro y 150.000 toneladas de cobre como subproducto, con una vida útil proyectada de 22 años. La principal ventaja radica en la producción de magnetita, mineral altamente demandado para la fabricación de acero verde, por su pureza y menor huella ambiental en el proceso de fundición.
Infraestructura proyectada
El proyecto se divide en tres sectores:
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Dominga: incluye los rajos Norte y Sur, planta de procesamiento, depósito de lastre y relaves espesados.
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Lineal: considera acueductos, concentraductos, línea eléctrica y caminos de servicio.
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Totoralillo: infraestructura de filtrado y embarque de mineral, junto con la planta desalinizadora y descarga de salmuera
Un proyecto estratégico para Chile
La iniciativa se perfila como un actor relevante en la transición energética global gracias a la magnetita y el cobre, minerales críticos para tecnologías limpias. No obstante, su desarrollo seguirá acompañado de debates ambientales, sociales y judiciales, en un contexto donde la sustentabilidad y la legitimidad social serán determinantes.
FUENTE: Diario Financiero














