“Nuestra profesión es nuestro superpoder”. Así, Pamela Soto, gerente de Relaves y Aguas de MMG Australia y presidenta del Congreso Tailings 2025 de Gecamin, enmarcó una intervención que, además de abordar aspectos técnicos de la minería, propuso una reflexión profunda sobre el compromiso y la responsabilidad en el sector.
En un contexto donde los desafíos son tanto técnicos como sociales, el mensaje de la ejecutiva ilustra cómo la minería puede ser una fuerza transformadora cuando se asume con el compromiso adecuado.
Soto comenzó con una analogía: “Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”, esa famosa frase de Spider-Man que, por supuesto, no fue elegida al azar. En este contexto, la minería, al igual que un superhéroe, tiene el poder de transformar y alimentar economías, pero con ese gran poder viene una gran responsabilidad.
Más allá de lo técnico, está cómo esta industria se inserta en el panorama global y cómo su impacto tiene implicaciones directas en las comunidades y el medio ambiente.
Los superhéroes: una analogía personal
En su charla, la profesional llevó a la audiencia a un lugar más cercano. Compartió una anécdota personal: “A mis hijos les encanta ver películas de acción. Y como a todos ustedes se les ocurrirá, es muy difícil explicar qué son relaves, cómo funcionan. Uno le explica, son piscinas de desecho. Pero, ¿qué son piscinas de desecho?”.
“Mientras estábamos viendo una de las películas, le dije a mis hijos: ‘¿Ven todo ese desastre que dejan los superhéroes?’”. La gestora explicó que la analogía es que los superhéroes representan a los mineros, quienes salvan al mundo pero dejan un desastre. Ella, como responsable, limpia, ordena y asegura que todo quede en su lugar para que podamos vivir.
“Ellos pueden seguir haciendo su labor de salvar, de hacer todo, pero nosotros estamos cerca. Lo más dulce de todo eso fue la respuesta que me dieron: ‘Entonces, tú eres la verdadera superhéroe’”, expresó.
Este relato personal tiene una fuerte carga simbólica. La profesional, más allá de verse como una trabajadora de la minería, se ve como parte de un fenómeno colectivo que se alinea con la seguridad y bienestar social. “Todos nosotros somos verdaderos superhéroes. Cada uno, desde su especialidad, contribuye a construir un futuro más seguro, sostenible y responsable”, expresó.
Gestión resiliente de relaves
El trabajo con relaves y agua atañe a ámbitos sociales y ambientales, donde destaca la capacidad de los sistemas para adaptarse y resistir presiones externas: “La gestión resiliente implica no solo prevenir fallas, sino también construir sistemas capaces de adaptarse y resistir las presiones tanto ambientales, operativas como sociales”, planteó, también en miras al futuro.
Así, la profesional puso en la palestra la importancia de contar con marcos internacionales que guíen las labores: “Los estándares globales, como el Global Industry Standards and Standards Management, GISDN, buscan establecer consistencia, transparencia y responsabilidad en la industria”, destacó.
Para la profesional, la minería está lejos de operar de forma aislada; lo hace en un contexto global que demanda un esfuerzo colectivo para abordar los desafíos comunes, ya sea en lo técnico como en la gobernanza.
Avances y desafíos en la integración femenina
Durante su carrera, la gestora ha sido testigo de la evolución de la minería, no solo en el manejo de residuos, sino también en el cambio cultural que observó en la industria, especialmente en temas de género.
Sobre este punto, señaló: “Me da a entender lo mucho que hemos avanzado porque somos una parte integral de la minería, le damos una visión diferente a esta industria, aportamos algo que nuestro país necesita. Nos necesitamos”.
Su experiencia resalta los avances de las últimas décadas en cuanto a visibilidad y participación femenina en la minería, un campo históricamente dominado por hombres. Sin embargo, recuerda los obstáculos que enfrentó en sus primeros años.
Narró: “Recuerdo que en el año 2000, cuando era la única mujer ingeniera en una pequeña consultoría de diseño de relaves, me costó mucho convencer a los clientes para poder ir a terreno, especialmente en el extranjero”.
La experta agregó una capa más de profundidad a su intervención, al señalar que la minería, como muchas otras industrias, sigue enfrentando desafíos importantes respecto a la equidad e integración de una diversidad de perspectivas.
Chile pionero en la gestión de relaves
Pero aparte de estos temas, Soto le dio a la audiencia un breve respaldo histórico sobre la evolución de la minería respecto a los relaves. Recordó cómo, tras la Segunda Guerra Mundial, la demanda de minerales creció de forma exponencial, lo que generó un aumento de los riesgos.
“Tenemos estadísticas de fallas. Del comienzo del siglo pasado, la primera falla que se menciona es una en Chile, pero de volumen muy pequeño. Pero el terremoto de 1965 dio no una, sino que cuatro fallas registradas. Así fue como Chile se convirtió en el primer país del mundo en abordar los desafíos en el área de relaves, con el decreto supremo 86 de 1970”, explicó.
Este movimiento telúrico de 7.5 en la escala de Richter afectó la zona central de Chile, incluyendo la comuna de La Ligua. Generó varios daños en infraestructuras y contribuyó a un incremento de fallas industriales, entre ellas las relacionadas con la minería y la gestión de relaves.
La referencia histórica destaca cómo nuestro país jugó un rol pionero en la regulación y gestión de estos pasivos, los cuales hoy son un aspecto esencial en el ámbito global.
La responsabilidad en la construcción del futuro
La expositora cerró con esta llamada: “El trabajo que hacemos hoy tiene el poder de modificar el futuro. Dejemos un legado de seguridad, sostenibilidad y confianza”. Dejó claro que la minería debe ser una herramienta para el cambio positivo, capaz de transformar el futuro de las próximas generaciones.
La exposición no fue solo una clase magistral sobre la técnica en la gestión de relaves, sino que también recordó que, más allá de los cálculos, la minería es una actividad profundamente humana. Llamó a los profesionales del sector a asumir su rol con responsabilidad, conscientes de que tienen el poder de influir en el futuro de la sociedad y el planeta.














