La minería peruana, tradicionalmente ligada a un mundo físico de excavadoras, camiones y procesos mecánicos, dio un paso hacia el espacio digital, donde los datos y la inteligencia artificial marcan nuevas dinámicas en la operación.
Marcobre, en el país vecino, llevó la digitalización a sus plantas concentradoras con Optimus AI, un sistema basado en machine learning que optimiza la recuperación de cobre fino. Esta herramienta además de mejorar la eficiencia de los procesos, también da cuenta de un avance hacia una integración más profunda entre lo humano y lo tecnológico, algo esencial para el futuro de la minería.
Los representantes de Marcobre, Luis Chacón, máster en gestión económica empresarial y líder de la célula de analítica avanzada de la compañía, y Jorge Infantes, ingeniero metalúrgico y superintendente de planta concentradora y analítica avanzada, ahondaron en su trabajo durante el Congreso Minería Digital de Gecamin, que cubrió InfoMINERÍA.
Los gestores mostraron cómo el sistema reconfigura la toma de decisiones en la operación minera. “La transformación digital no depende solo de la tecnología, sino de las personas”, señaló Chacón y destacó que, más allá de las máquinas, son las personas las que hacen que la IA sea verdaderamente eficaz.
La integración de AI y machine learning en Marcobre
Optimus AI propone un cambio significativo: hacer que las máquinas aprendan de los datos que genera la operación, creando un modelo que optimiza en tiempo real el proceso de extracción de cobre. Los gestores explicaron que, con Optimus AI, Marcobre logró integrar datos de la planta concentradora, el laboratorio y la mina en una red neuronal.
Esta red no solo predice resultados, sino que también permite ajustar las condiciones operativas al instante, como si la planta misma tuviera un cerebro digital que asimila información y apoya la toma de decisiones.
“La calidad de los datos es crítica. Si no reflejan fielmente la operación, todo lo que hagamos después no servirá”, explicó Chacón, subrayando la importancia de que sensores y máquinas se comuniquen eficazmente con el “cerebro digital”. De esta forma, la interconexión de información crea un entorno donde lo mecánico y lo tecnológico se fusionan.
Memoria digital para la optimización permanente
El trayecto de Optimus AI comenzó con la recopilación y limpieza de datos, un paso esencial para crear el mapa digital de la operación. Para garantizar que los datos sean de buena calidad y reflejen fielmente la operación, se creó una tabla maestra de datos, un gran repositorio digital que almacena cada evento de la operación.
Esto incluye, entre otros factores, cada variación de parámetros y decisión tomada. Así, se constituye una memoria digital que permite a la planta aprender y adaptarse continuamente.
Los modelos predictivos van más allá de ser simples herramientas de análisis; con algoritmos que entienden la operación a nivel micro y ajustan cada variable en busca de la máxima eficiencia. Para Chacón, “el modelo no debe ser una caja negra”, ya que es crucial que el conocimiento técnico de los operadores se integre y refleje en cada recomendación.
Impacto tangible en los resultados operativos
Los resultados de Optimus AI son palpables. La implementación de este sistema permitió una mejora del 0,82% en el tonelaje procesado (TPH o Tonnes per Hour) y un 0,39% en la recuperación de cobre, lo que superó las expectativas iniciales, según indicaron.
Jorge Infantes afirmó: “Para nosotros no es un piloto. La IA y el machine learning ya están presentes en la minería, ya están generando un impacto real”, subrayando cómo esta tecnología avanzada se integra cada vez más en la estructura de la operación minera. Esto podría generar la sensación de que la planta estuviera “consciente” de su rendimiento.
Hacia un proceso más digitalizado y eficiente en la minería del futuro
Este enfoque refleja una minería que empieza a dejar atrás las máquinas que operan manualmente e incorpora datos que fluyen a través de sistemas inteligentes que toman decisiones informadas y ajustan parámetros en tiempo real.
Con la implementación de Optimus AI, Marcobre fija su mirada en una industria más eficiente, sostenible y digitalizada. Cada decisión, ajuste y optimización se sustenta en una red neuronal que asegura la recuperación más precisa del cobre fino y mantener los costos bajo control.
La experiencia de la productora habla de cómo lo que comenzó como una exploración para integrar la IA en la planta concentradora se convirtió en la prueba tangible de una minería que va más allá de la extracción física, se adentra en un futuro donde la tecnología se fusiona con la operación y crea una minería más ágil y precisa.














