En un mundo inmerso en la constante evolución tecnológica y la creciente demanda de infraestructura energética, la minería enfrenta uno de los grandes desafíos ambientales del siglo XXI: los pasivos mineros.
Estos residuos, producto de la extracción de metales como el cobre, son el legado de una era industrial marcada por prácticas del pasado. Durante años, han sido considerados una carga inevitable para la industria.
En un contexto de sostenibilidad, surge la visión de que los pasivos mineros dejen de ser desechos y se conviertan en una oportunidad por descubrir. Este tema se abordó en un reciente webinar de la Red Profesional de la Industria Minera (Netmin) titulado “Grandes Pasivos Mineros: Generación e Impacto del Lastre, Minerales de Baja Ley, Relaves y Colas de Concentración”.
Se apuntó a un futuro en el que estos residuos se integrarían a la economía circular, con la generación de valor e impulso de nuevas alternativas económicas dentro de la industria.
La inovadora propuesta de rescatar los pasivos
Mario Sánchez, ingeniero civil metalúrgico, académico de la UNAB y director de la Comisión de Economía Circular de Netmin, fue el primero en presentar una propuesta innovadora: transformar los pasivos mineros en una fuente de ingresos, en lugar de considerarlos una carga.
“Tenemos que darles una solución a muchos de estos grandes residuos, de estos grandes pasivos mineros que tiene nuestra industria, en particular la del cobre”, sostuvo. Destacó el cambio de paradigma, donde la industria comienza a recuperar sus propios desechos, se prepara para el futuro y redefine su modelo de operación.
La minería, especialmente la cuprífera, experimenta cambios tecnológicos. Los procesos de obtención del metal, que antes eran más físicos, alineados con el proceso de infraestructura industrial tradicional, se vuelven cada vez más químicos. Aunque son más eficientes, estos procesos generan grandes volúmenes de residuos.
Así, en medio de esta reinvención, la solución podría estar en darle una segunda vida a estos pasivos y rescatarlos como valor perdido. “Desde las operaciones mineras hasta la producción del cobre, existen diversas etapas intermedias donde aún quedan remanentes valiosos que pueden ser recuperados”, explicó el ingeniero.
Sobre esto, el expositor agregó: “Estas faenas mineras, hoy enfocadas en el procesamiento de minerales, están orientadas a extraer el metal casi puro, cerca del 100%”.
En cada fase de la extracción del mineral, aún quedan desechos. Sin embargo, el mismo académico apuntó que esos desechos, aunque invisibles, están cargados de metales valiosos que se podrían recuperar.
“Los volúmenes van disminuyendo, pero los residuos que se generan, a medida que nos acercamos al metal final, son cada vez más ricos en elementos que pueden ser rescatados y darles un valor a estos residuos”, explicó.
El ejemplo de éxito con los gases de fundición
Un ejemplo claro de cómo un desperdicio se puede convertir en valor es el caso de los gases de fundición. Durante décadas, estos gases fueron una amenaza permanente, al dispersarse en el aire.
Pero, tal como destacó Sánchez, “por un problema ambiental, fue necesario encontrar una solución para evitar la contaminación debido a los efectos de los gases que se dispersan fácilmente en la atmósfera”.
La respuesta fue ingeniosa: “Se encontró que la solución óptima era tomar los gases de las fundiciones y producir ácido sulfúrico, abatir los gases de esa manera”, expuso. Así, lo que comenzó como una medida por la contaminación pasó a ser luego un negocio rentable.
El ácido sulfúrico producido a partir de estos gases tiene actualmente un alto valor en el mercado, lo que demuestra cómo un desecho se puede convertir en un recurso invaluable para la industria global.
“El propósito era ambiental al principio, pero hoy en día el ácido sulfúrico se transa en el mercado internacional, dándole un valor muy importante a la minería del cobre”, indicó. Agregó que así, el modelo, como muchas innovaciones, tiene el potencial de replicarse en otros pasivos mineros.
La visión global: Un desafío y una oportunidad
A nivel global, el desafío de los pasivos mineros trasciende Chile y se proyecta como una preocupación central para la minería del futuro. Gerardo Zamora, ingeniero metalúrgico de la Universidad Técnica de Oruro (UTO) en Bolivia y doctor en Hidrometalurgia y Electrometalurgia, advirtió que la minería mundial enfrenta una encrucijada: “A nivel mundial, se generan 100 billones de toneladas de residuos”, señaló.
Pero hay más,” dijo: “Si hablamos de la descarbonización industrial, es decir, alcanzar cero emisiones en las operaciones minero-metalúrgicas para 2040, eso implica implementar energías renovables”. En esa línea, destacó que se requieren importantes recursos de la minería para desarrollar estas nuevas energías.
A pesar de la gran cantidad de residuos generados, Zamora pone su mirada en un desafío mayor: los pasivos olvidados, los residuos de procesos pasados que hasta ahora contaminan el planeta.
“La mayor preocupación no es la generación actual de estos residuos, sino los pasivos mineros que han sido abandonados”, advirtió el doctor. Apuntó que este material sigue afectando gravemente el medioambiente, pero también es una llamada de atención para la innovación y la acción responsable.
Innovación en acción: el reuso de relaves como solución minera
Más allá de los gases de fundición, otro pasivo minero significativo son los relaves, considerados hasta hace poco un problema sin solución. René Gómez, doctor en ingeniería de minas y académico en la Universidad de Concepción, trabaja para cambiar esto: “Con un grupo de investigación de la universidad estamos desarrollando elementos para dar un reuso a los relaves”, indicó.
Uno de los avances más destacables es la fabricación de materiales de construcción: “Hemos estado fabricando morteros, hormigones, hasta baldosas, y también shotcrete, que es la proyección de hormigón que se dispara típicamente en las galerías subterráneas para temas de fortificación”, explicó.
El proyecto requiere diversa colaboración, el doctor explicó: “Por ejemplo, acá tenemos geólogos, ya que los minerales como vienen de diferentes tipos de depósitos, la mineralogía propia de cada relave es muy diferente”.
El investigador indicó que han logrado incluir hasta un 30% de relaves en las mezclas, reemplazando también parte del cemento por relaves con tratamiento previo. Agregó que minerales como el caolín y la muscovita pueden activar propiedades puzolánicas en los relaves, que reaccionan con la cal (hidróxido de calcio) en presencia de agua para formar compuestos cementantes.
Oportunidad para la minería del futuro
En el horizonte de la industria, la reutilización de los pasivos mineros se perfila como una de las estrategias clave para alcanzar un futuro más sostenible. Los avances tecnológicos, la colaboración y la permanente reinvención del sector transforman lo que antes se veía como una carga, en nuevas oportunidades para lo que viene.














