En el marco de Expomin 2025, conversamos con Carlos Hunt, seremi de Minería de la región Metropolitana, sobre el impacto del royalty minero, los desafíos medioambientales y las oportunidades de desarrollo tecnológico e innovación en la minería para la capital.
¿Qué efectos positivos ha tenido el royalty minero en la región Metropolitana en términos de inversiones sociales y en minería?
El royalty, aprobado durante el gobierno del presidente Boric, contempla tres líneas de distribución de recursos. La primera beneficia a comunas que dependen en más de un 50% del Fondo Común Municipal, es decir, más de 307 comunas a nivel nacional. En la región Metropolitana, Puente Alto es un caso emblemático: hoy recibe alrededor de 6 mil millones de pesos por concepto de royalty.
El segundo fondo está dirigido a comunas mineras, aunque la mayoría de ellas se encuentran en el norte del país. Y el tercer fondo, muy relevante, destina 225 millones de dólares, hoy equivalentes a cerca de 25 mil millones de pesos, a los gobiernos regionales. En nuestra región, hablamos de más de 100 millones de dólares orientados a reactivar la productividad y fomentar el desarrollo tecnológico y la innovación.
En ese sentido, quiero destacar que estamos impulsando el Instituto Tecnológico del Litio, que tendrá su sede principal en Antofagasta, pero también contará con una sede en Santiago. Este instituto busca optimizar los procesos de extracción de litio, reduciendo los tiempos de producción de 18 meses a menos de un mes gracias a tecnologías de extracción directa.
¿Estos recursos podrían destinarse también a otras áreas, como seguridad?
Podrían utilizarse en seguridad, por ejemplo, en cuadrantes de patrullaje, instalación de luminarias, infraestructura, adquisición de terrenos para la construcción de un Cesfam o realización de actividades extra programáticas para espacios comunitarios.
Lo único que no se puede es destinarlos exclusivamente a pago de deudas o sueldos. En el caso de los gobiernos regionales, estos fondos están enfocados en impulsar la productividad en distintos sectores, y, obviamente, la minería debería ser uno de los principales motores para promover proyectos y adjudicarse estos recursos.
Hoy no está completamente definido cómo el gobernador de la región Metropolitana los va a distribuir, ya que esta información todavía está en desarrollo.
Este es el primer año en que se ejecutan estos recursos. El año pasado, solo recibimos la mitad mediante el Fondo Puente, impulsado por el presidente Boric, que adelantó un 50% de los fondos a través de la Ley de Presupuesto. Sin embargo, este año los recursos provienen directamente de los gravámenes a las empresas mineras, es decir, de impuestos, lo que marca una nueva etapa.
¿Cómo evalúa la situación ambiental de la minería en la región Metropolitana? ¿Se está innovando en esta materia?
La región Metropolitana cuenta con una actividad minera importante, aunque muchos no lo saben. Se concentra principalmente en zonas periféricas como Tiltil, San José de Maipo y Melipilla. Existen normativas que restringen las actividades mineras en ciertos sectores, pero también hay un gran potencial para reactivar antiguas faenas, especialmente en la pequeña minería.
Actualmente tenemos menos de diez faenas operativas de pequeña minería, pero podríamos reactivar cerca de 150. Además, hemos logrado avances relevantes, como la aprobación del Proyecto Integrado Los Bronces y la actualización del tranque de relaves de Anglo American, ambos impulsados bajo un enfoque de sustentabilidad y con un diálogo más estrecho con las comunidades.
Un buen ejemplo es precisamente la aprobación del proyecto de Anglo American, que, tras procesos de consulta ciudadana, logró disipar temores como el eventual impacto en glaciares. Esto refleja que hemos promovido proyectos mineros de manera responsable, escuchando a todos los sectores.
¿Ha mejorado el apoyo de la comunidad hacia los proyectos mineros?
No hablaría de un apoyo absoluto mayor, pero sí de avances significativos en la comunicación con la ciudadanía. Hoy existen más canales para llegar a las personas. Hemos trabajado, dentro de nuestras limitaciones presupuestarias, en mejorar la difusión, en coordinación con el Ministerio del Medio Ambiente, y también mediante consultas indígenas para proyectos como la Estrategia Nacional del Litio.
Aun así, queda mucho por hacer: necesitamos seguir educando en minería. Espacios como Expomin 2025, que abrirá sus puertas a la comunidad, son fundamentales para mostrar cómo la minería chilena está evolucionando hacia un modelo más sustentable y tecnológicamente avanzado.
¿Qué llamado haría al sector productivo en este escenario?
Invito a las empresas mineras, productores y proveedores a presentar proyectos que apunten a mejorar la productividad y la innovación tecnológica en minería. Hoy, más que nunca, la región Metropolitana tiene la oportunidad de ser protagonista en el nuevo ciclo de minería verde que Chile está impulsando.














