En una nueva señal de preocupación por la seguridad nacional, el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva para investigar la posibilidad de imponer aranceles a todas las importaciones de minerales críticos, incluidos el litio, el cobalto, el níquel, el uranio y las tierras raras.
La medida —amparada en la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962— encarga al secretario de Comercio, Howard Lutnick, entregar un informe en un plazo de 180 días, que incluya recomendaciones sobre aranceles y estrategias para fortalecer la cadena de suministro local.
“La dependencia de EE.UU. de las importaciones de minerales críticos plantea riesgos para la seguridad nacional, la defensa, la estabilidad económica y la resiliencia industrial”, sostuvo Trump en la orden.
La revisión llega en un contexto de crecientes tensiones con China, país que produce 30 de los 50 minerales considerados estratégicos por el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). En respuesta a medidas anteriores de Trump, Beijing restringió recientemente las exportaciones de tierras raras, agravando la inquietud sobre el abastecimiento estadounidense.
Actualmente, EE.UU. posee solo una mina de tierras raras y dos fundiciones de cobre, dependiendo en gran medida del procesamiento extranjero para sostener industrias clave como la defensa, la electrónica, la energía y los vehículos eléctricos.
La revisión también analizará si actores extranjeros están distorsionando los mercados, así como alternativas para fomentar la producción interna, reciclaje y eventuales exenciones para aliados estratégicos.
La iniciativa podría beneficiar a países proveedores de confianza en América Latina, África y Australia, mientras se plantea un escenario desafiante: abrir nuevas minas y plantas de procesamiento puede tardar años, algo que preocupa tanto a expertos como a líderes industriales.
“EE.UU. recurre a China porque no hay otras fuentes. El problema no es solo de importación, sino de falta de infraestructura minera local”, explicó Gracelin Baskaran, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS).
La medida también recuerda la estrategia arancelaria del primer mandato de Trump, cuando aplicó un 25% a las importaciones de acero y aluminio bajo la misma ley. En febrero de este año, ya había iniciado una investigación similar respecto al cobre.
Esta nueva revisión podría transformar el comercio global de minerales estratégicos, especialmente si se concretan aranceles generalizados que modifiquen el mapa de suministros de litio, tierras raras y otros metales fundamentales para la transición energética y la industria tecnológica global.
FUENTE: Diario Financiero














