La posibilidad de que Estados Unidos imponga aranceles al cobre mantiene en alerta a los mercados globales. La aplicación de este impuesto al metal rojo, como ya ocurrió con casi todas las importaciones chilenas, permanece en evaluación.
Así lo explicó la economista jefe de Prudential AGF, Carolina Grünwald, quien en conversación con InfoMINERIA señaló que la Casa Blanca no ha descartado la medida, pero aún no ha tomado una decisión definitiva. La clave, afirmó, está en un informe técnico solicitado por el gobierno que todavía no ve la luz.
“La Casa Blanca está esperando lo que diga un reporte del Departamento de Comercio de Estados Unidos. Se mandó a pedir un reporte sobre el cobre, el acero y el aluminio porque se consideran minerales estratégicos”, explicó.
Grünwald puntualizó que las autoridades estadounidenses mantienen en revisión el impacto que podría tener la aplicación de un arancel a estos recursos imprescindibles para la economía y el desarrollo tecnológico.
El cobre, en particular, ocupa un lugar prioritario dentro de la lista. “Recuerda que se necesita cobre para enfriar estos centros de inteligencia artificial, se necesita cobre para la electromovilidad”, afirmó la economista.
En este contexto, sostuvo: “Lo que yo he sabido es que están súper estudiando el impacto que podría tener un arancel en estos metales” y advirtió: “No se ha dicho que no lo van a poner”.
Además, recordó respecto al aumento en la demanda del metal: “Hace 3 semanas se anunció un posible aumento del 25% y por eso subió el precio del cobre, porque los bancos internacionales empezaron a estoquearse”.
El cobre, esencial con o sin aranceles
Consultada sobre cómo un escenario con aranceles al metal podría afectar a la economía chilena, la especialista mostró cautela. A su juicio, el impacto no sería tan severo como podría pensarse. “En el fondo, piensa tú que, si soy productor de algo en Estados Unidos y quiero seguir produciendo ese algo, seguiré necesitando cobre, aunque esté más caro”.
Asimismo, planteó su mirada respecto a la estructura industrial estadounidense: “Una relocalización de las empresas fabricantes de autos no es algo que se pueda montar de la noche a la mañana”.
Agregó en relación con el panorama en la potencia norteamericana: “Por eso creemos también los economistas que habrá mayor inflación, porque no se reemplazará automáticamente la producción de algo que se producía en México”, y destacó que el retorno al país de origen tomará tiempo.
Para Grünwald, esta transición forzada podría generar alzas de precios generalizadas. “Vamos a pasar por un período de alza de precios porque tendrán que importar las materias primas o piezas de distintos productos que se fabrican afuera, y las tendrán que importar más caras”.
Explicó la especialista que, si se quiere seguir vendiendo lo mismo, la decisión podría no ser vender lo mismo, sino vender menos. Sin embargo, si la demanda permanece igual, eso también llevará a un alza de precios.
Con este escenario, el metal rojo asume un rol imprescindible que trasciende los vaivenes del mercado, indicó y planteó: ”Entonces, no tengo miedo por el cobre, que es un material estratégico. No está en sus planes dejar de comprarlo y por algo se está estudiando en detalle”.
Aún así, la analista reconoció que una eventual aplicación de aranceles a este mineral sí podría tener efectos, aunque no en la forma de una caída drástica de la demanda. “Obviamente algo nos pega, pero yo no creo que el cobre sea un bien que tú puedas sustituir por otra cosa”.
Aranceles que encarecen la producción, alguien debe asumir el costo
Ahora, de aplicarse un arancel, Grünwald explicó que los costos no los absorbería un solo actor. “Si suponemos que el cobre se usa básicamente como una pieza de algo que fabricas para poder comercializarlo, representa un aumento en el costo de tu gestión, de los bienes que produces”, detalló.
Por lo mismo, expuso que hay 2 opciones: o el productor asume ese costo y obtiene menores márgenes, o lo traspasa a los consumidores. Desde su visión, ambas vías pueden ocurrir al mismo tiempo.
Sostuvo respecto a lo anterior: “Normalmente, estas cosas van un poco para cada lado. El productor asume parte del margen y otro pedazo lo traspasa al consumidor”.
De todos modos, la economista puntualizó que la preocupación por el efecto inflacionario ya se instaló en la Reserva Federal. Recordó que, en su última reunión, la FED ajustó al alza su proyección de inflación. “Así lo han analizado distintas fuentes y así lo dijo Jerome Powell”, señaló respecto al presidente de la entidad.
“Piensa que corrigieron al alza la estimación de inflación y a la baja la estimación de crecimiento”, dijo, y agregó que, cuando se le preguntó a Powell cuánto de esta mayor inflación se debe a los aranceles, respondió: “Aún no sabemos cuánto, pero de que está impactando por los aranceles, lo está”.
El cobre chileno, esencial en un escenario de incertidumbres
De esta forma, Grünwald describió un panorama complejo y lleno de ramificaciones. “Es un encatrado muy enredado el tema de los aranceles, porque hay represalias por aquí, tengo un tratado de libre comercio que tengo que ajustar por aquí”, planteó.
Para graficar esta situación, citó la figura que propuso un reconocido analista: “Hay un economista súper famoso que se llama Mohamed El-Erian, un egipcio que decía que toda esta cosa arancelaria es como un plato de tallarines, que yo puedo agarrar una puntita de un tallarín, pero no se dónde va a salir la otra puntita”.
Frente a esta red de incertidumbres, un asunto parece claro: Estados Unidos no puede permitirse dejar de importar cobre ni sustituirlo. Aunque la amenaza de los aranceles está sobre la mesa, el análisis de Washington revela que el metal chileno, hasta ahora, no solo es un insumo relevante, sino una necesidad irremplazable para las potencias industriales.













