Andoni Torrontegui se paró frente a un público internacional con una declaración directa y poco usual: “Somos como Uber. Uber es una empresa tecnológica de transporte que no tiene autos. Nosotros somos una empresa minera que no tiene minas”.
La comparación del jefe de Nuevos Negocios e Innovación de Enami no fue anecdótica. Refleja un modelo que articula, formaliza y financia a cerca de mil pequeños y medianos productores mineros en todo el país. “Corregimos imperfecciones del mercado”, explicó, y agregó: “Lo hacemos porque damos acceso al mercado a mineros que, de otro modo, quedarían afuera”.
Con ese enfoque, describió una operación con cinco plantas de beneficio, donde se procesa el mineral entregado por pequeños productores, se separan los metales valiosos y se paga según su ley, para luego reintegrarlos a un ciclo que, indicó, tiene un efecto multiplicador en las economías locales.
“Estamos muy insertos en las localidades. Nuestras operaciones no están en la montaña ni aisladas. Estamos dentro de las comunidades”, afirmó Torrontegui.
Pero más allá de la explicación institucional que entregó durante el seminario Innovating Together: Critical Raw Materials, Waste Valorisation & Climate Action, ante delegados chilenos y belgas, el gestor apuntó a una idea que hoy marca la tónica en los debates sobre política minera: el valor de los relaves.
“Cuando conocí el desarrollo que tienen en Flandes sobre relaves, pregunté de inmediato si habían hecho algo con tailings slabs (losas de relaves). Porque en Enami procesamos esos relaves, forman parte de nuestro plan de producción para los próximos cuatro a cinco años”.
Los proyectos para obtener valor de pasivos mineros
El ejecutivo ahondó en un conjunto de proyectos I+D orientados a convertir antiguos pasivos en fuentes activas de valor. Indicó que uno de los más avanzados es un consorcio con la Universidad de Atacama y la Universidad Adolfo Ibáñez para utilizar tailings slabs en la fabricación de cemento.
“La idea es reemplazar parte de las materias primas de la industria cementera y, al mismo tiempo, ayudarles a descarbonizar su proceso”. Esto llevaría a una reducción de emisiones de CO₂ al sustituir materiales tradicionales por losas de relaves, lo que disminuye el calentamiento o calcinación de estos y el consumo energético asociado.
En otra línea, apuntó a un proyecto de sondajes en la zona de Taltal que permitió desarrollar un modelamiento volumétrico integral del relave. “Es algo poco común y está acompañado del diseño de una planta piloto que esperamos operar el próximo año”.
A eso se suma otro proyecto en curso, enfocado en optimizar el tratamiento de aguas y recuperar elementos de valor a partir del secado de relaves. “Queremos revalorizar lo que queda, no solo mejorar el tratamiento inicial”, afirmó.
Explorar lo desconocido en busca de nuevos recursos en los relaves
Parte importante de su mensaje apuntó a romper con la lógica de los metales tradicionales —oro, cobre y plata— e impulsar una mirada más amplia. “Tenemos que mirar más allá. Y para eso, necesariamente hay que invertir en caracterización”, sostuvo, en referencia a la necesidad de realizar estudios detallados para conocer la composición y distribución de minerales y elementos en los relaves.
Sobre lo mismo, agregó: “Esa inversión es de alto riesgo, como toda campaña de exploración. Pero si no sabemos lo que hay en los relaves, no hay forma de avanzar”.
El desafío de la minería nacional por cerrar la brecha en inversión en I+D
El seminario donde expuso Torrontegui se realizó en el Hotel Sheraton Santiago, en el marco de la visita de Estado de la Familia Real de Bélgica. La actividad reunió a universidades, agencias tecnológicas y especialistas en minería de Chile y Flandes.
En este contexto, el gestor de Enami cerró con una invitación a universidades, centros de I+D y actores internacionales: “Estamos abiertos a recibir más colaboraciones. Hay oportunidades reales aquí, especialmente para la pequeña y mediana minería, si se considera el volumen de relaves como una oportunidad para alcanzar escala”.
Cerró su intervención con el contraste de una cifra presentada en el encuentro que, dijo, expone una brecha estructural: “Flandes invierte el 3,6% del PIB en I+D. Nosotros, 0,39 o 0,40%. Y aun así queremos hacer minería del futuro…”, expresó.














