La minera canadiense Lundin Mining dio un paso clave para consolidar su presencia en el norte de Chile. A través de su unidad local, SCM Minera Lumina Copper, ingresó al Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) un proyecto de optimización operacional para la mina Caserones. Con una inversión estimada de US$ 150 millones, la propuesta busca dar continuidad a las labores de extracción de cobre y molibdeno por los próximos 13 años.
El proyecto ingresó formalmente a trámite el pasado 6 de enero. Según la empresa, las obras se enfocan en mejoras de infraestructura críticas para la eficiencia del yacimiento. Entre las labores planificadas destacan la construcción de nuevos caminos de acceso y un reservorio de agua industrial. Además, se instalarán dos estanques de respaldo para el almacenamiento de ácido sulfúrico, asegurando el suministro de insumos clave para la operación.
Foco en el procesamiento del cobre
La iniciativa contempla expandir la capacidad en 90 millones de toneladas. También se planea extender el funcionamiento de la planta de extracción por solventes y electroobtención (SX-EW). Lundin subrayó que estas modificaciones no alterarán los volúmenes de producción aprobados originalmente en 2010. Para este año, se estima que Caserones produzca entre 127.000 y 133.000 toneladas de cobre.
Esta inversión ocurre en un contexto de precios históricos para el metal rojo, que recientemente rozó los US$ 14.000 por tonelada en Londres. Ante el déficit de suministro global, Lundin apuesta por expansiones brownfield (en faenas ya existentes) para mitigar los altos costos de desarrollar nuevos yacimientos desde cero.
Ambiciones globales
Caserones es una pieza fundamental en la estrategia de Lundin para entrar al «top ten» de productores mundiales de cobre. La firma apunta a alcanzar una producción anual de 500.000 toneladas en un plazo de tres a cinco años. Este crecimiento se apoya en sus operaciones en Candelaria y Caserones, además de los ambiciosos proyectos Josemaría y Filo del Sol en la frontera entre Chile y Argentina.
Actualmente, la propiedad de Caserones se divide en un 70% para Lundin y un 30% para la japonesa JX Advanced Metals. Pese a los planes de optimización, la compañía prevé una ligera baja en la producción hacia 2027 debido a la disminución de las leyes de mineral, un desafío común que enfrenta hoy la industria minera en territorio chileno.














