Ubicada en el corazón del desierto de Atacama, la ciudad de Antofagasta se ha convertido en un ejemplo para América Latina en materia de seguridad hídrica gracias a la desalación. Con más de 500 mil habitantes que reciben suministro de agua potable de forma continua, la capital regional de la macrozona norte de Chile demuestra cómo la innovación tecnológica puede vencer la escasez extrema de recursos hídricos.
La ampliación de la Planta Desaladora Antofagasta, operada por Aguas Antofagasta, representa un hito que supera las comparaciones de capacidad instalada. Esta infraestructura garantiza el 100% del abastecimiento sanitario de la urbe mediante agua desalada, posicionando a la ciudad entre las pocas a nivel global que han alcanzado esta meta.
Desde sus inicios en 2003, la desalación en Antofagasta ha enfrentado y superado múltiples desafíos. En sus primeras etapas, solo cubría el 10% de la demanda local, coexistiendo con fuentes tradicionales como napas subterráneas y afluentes cordilleranos. En un contexto donde la tecnología era considerada costosa y de alto consumo energético, la visión a largo plazo permitió consolidar una solución capaz de enfrentar el aumento de la demanda por crecimiento urbano, industrial y minero.
Durante un recorrido organizado por ALADYR, representantes de Aguas Antofagasta compartieron los aprendizajes de más de dos décadas de evolución. La falta de capital humano especializado, el escaso respaldo normativo y las barreras sociales al uso de nuevas tecnologías fueron algunas de las dificultades sorteadas en el proceso. Sin embargo, gracias a la capacitación, el fortalecimiento institucional y el trabajo con las comunidades, hoy la desalación no solo es una realidad consolidada, sino un modelo replicable.
Este avance no solo garantiza la calidad y continuidad del suministro urbano, sino que también posiciona a Antofagasta como referente en la gestión hídrica sustentable, especialmente en un contexto de cambio climático y estrés hídrico creciente.
FUENTE: Aladyr














