En el corazón del desierto de Atacama, Minera El Abra hace más que extraer cobre. En una industria que exige eficiencia y sostenibilidad, el proyecto de Freeport-McMoRan en la región de Antofagasta traza un camino para optimizar la extracción de recursos y, al mismo tiempo, conectar con las comunidades y enfrentar los nuevos desafíos ambientales.
Durante su intervención en Hydroprocess 2025 de GECAMIN, que cubrió InfoMINERIA, el presidente de la minera y de esta edición del congreso, Boris Medina, destacó que el verdadero valor de la minería, más allá de lo que se extrae de la tierra, está en cómo esa actividad beneficia a las comunidades.
“Cuando invertimos en educación, como lo hemos hecho nosotros en Calama, en el Colegio Don Bosco, nos damos cuenta de que efectivamente se abren oportunidades para jóvenes vulnerables que de alguna manera les va a permitir crecer y darle una calidad de vida distinta a sus familias”, declaró.
Ahora bien, la minería social destaca como un eje de la operación. Sin embargo, también hay un elemento central: los procesos técnicos que permiten maximizar el valor extraído de los recursos, con un menor impacto ambiental.
Hidrometalurgia en el centro del proceso
La compañía se enfrenta a desafíos operativos complejos. Si bien su proceso es bastante convencional, uno de los principales factores que impulsa la eficiencia se centra en el proceso hidrometalúrgico.
La mina, ubicada a 4.600 metros sobre el nivel del mar y la respectiva planta a 3.250 metros, cuenta con una correa transportadora que genera entre 5 y 6 megawatts, los cuales se inyectan a la red, indicó Barrera. La planta maneja un flujo de 110.000 toneladas de mineral diarias, con proyecciones de alcanzar 150.000 toneladas por día.
Innovación en lixiviación: la pila permanente
El proceso hidrometalúrgico de El Abra se basa en la extracción por lixiviación. Una vez que el mineral es chancado, pasa por un proceso de aglomeración donde se le agrega agua ácida para que el cobre contenido se disuelva.
El mineral aglomerado luego se transporta a una pila permanente, un sistema de apilamiento continuo que permite que las soluciones lixiviantes penetren las capas. A diferencia de otros sistemas, en una pila permanente, el mineral se apila capa sobre capa, lo que optimiza el uso del espacio y mejora la eficiencia sin necesidad de manipular el mineral constantemente.
Qué pasa con el mineral de baja ley
El mineral que no alcanza la ley suficiente se envía a las pilas de lixiviación ROM (Run-of-Mine), un tipo de instalación donde se procesa mineral de baja ley que no es rentable para los procesos de concentración convencionales. En estas pilas el mineral se somete a un proceso adicional de lixiviación para recuperar el cobre restante.
“El ROM-2 es el que recibe el mineral fresco”, explicó Medina, y destacó lo esencial de este proceso para mantener la continuidad de la operación y asegurar el uso más eficiente de los recursos.
Sulfolix: tecnología con oxidación y lixiviación
El gestor expuso que El Abra implementa una fase avanzada de Sulfolix, una tecnología que combina oxidación y lixiviación para extraer cobre de minerales de difícil procesamiento.
La Sulfolix utiliza ácido sulfúrico y oxígeno para tratar minerales refractarios, especialmente los que contienen sulfuros de cobre. Este proceso mejora la eficiencia al oxidar los sulfuros y facilitar la disolución del cobre.
Medina afirmó sobre esto: “Hoy tenemos una pila permanente. Ya está operando lo que es la fase 2 de Sulfolix. La fase 1 ya la terminamos de cargar”.
De esta forma, se apuntó a una oxidación residual. El gestor indicó que se manejan flujos cercanos a 11.000 m³ de solución de refino (solución estéril o pobre), una solución utilizada en la sulfolixiviación. Agregó que 1.400 m³ se derivan hacia el ROM, lo que permite obtener 13.500 m³ de PLS (Solución Lixiviante Cargada, en inglés), con una concentración de 0,6 gramos por litro.
Lo que viene para la minera lo marca la expansión de sus capacidades operativas, con la incorporación de nuevas celdas adicionales, lo que permitirá una mayor flexibilidad y extender la vida útil de la operación. El proyecto también incluye la construcción de una planta desaladora, que garantizará el suministro de agua limpia para los procesos de lixiviación, según señaló Medina.
Convertir el lastre en valor
El Abra se enfrenta al desafío de convertir lo que antes se consideraba lastre en un recurso valioso.
Medina sostuvo: “Si somos capaces de encontrar una tecnología que nos ayude a mejorar la recuperación de la calcopirita (mineral sulfurado de cobre difícil de lixiviar) o, en general, de minerales sulfurados, que creo que tienen un alto contenido de calcopirita, lo que va a suceder es que mucho material que antes iba a lastre, ahora será reciclable”.
Planteó que, al final del día, esto se transforma en valor y que, por lo mismo, ahora trabajan en procesos en los que el calor y los aditivos pueden mejorar la recuperación de minerales.
El primer proyecto es el tratamiento térmico del refino. Este proceso consiste en tomar una porción del refino (soluciones no ricas en cobre) y aplicarla al mineral durante un tiempo definido.
Este tratamiento mejora la cinética de la lixiviación, facilitando la disolución de minerales más difíciles de lixiviar, como la calcopirita. Aumentar la temperatura en aproximadamente 18°C mejora la eficiencia del proceso, apuntó el expositor.
La innovación es la vía para maximizar el valor extraído del mineral. El Abra lo busca mediante tecnologías avanzadas como la sulfolixiviación, un proceso que combina oxidación y lixiviación para extraer cobre de minerales refractarios, como los sulfuros de cobre, que son más difíciles de tratar con métodos convencionales.
Junto a esto, Medina expuso que están desarrollando tecnologías de deshidratación térmica, cuyo objetivo es reducir la humedad en los minerales y mejorar la eficiencia del proceso. Indicó que actualmente trabajan en la ingeniería de esta tecnología y que esperan implementarla probablemente en 2029 o 2030.
“El potencial es tremendo”

La vida útil del proceso de sulfolixiviación se proyecta hasta 2040 y, si los resultados son los que se esperan, se podría extender hasta 2050 o incluso más, planteó el gestor. “El potencial es tremendo”, sostuvo.
El especialista cerró su intervención con una frase atribuida a Albert Einstein: “La locura es hacer la misma cosa una y otra vez esperando resultados diferentes”. Así, planteó que en El Abra siguen innovando en búsqueda de nuevas soluciones y que el cambio es la clave para avanzar y tomar las oportunidades que tienen al frente.














