Un giro inesperado en las relaciones comerciales entre Chile y Estados Unidos marca la pauta minera. El presidente Donald Trump firmó una proclamación que, aunque impone un arancel del 50% a las importaciones de este producto, dejó fuera al cobre refinado. Esta noticia, que para muchos parecía improbable, representa un respiro en medio de la incertidumbre económica global.
La Casa Blanca, en su estrategia de “seguridad nacional” bajo el Trade Expansion Act, decidió aplicar este nuevo arancel a partir del 1 de agosto de 2025, con el objetivo de “nivelar el campo de juego” para la industria cuprífera estadounidense. Sin embargo, lo que parecía ser una amenaza para nuestro principal producto de exportación se transformó en una ventaja inesperada.
“Es una buena noticia para Chile y para Codelco”, dijo a Reuters Máximo Pacheco, presidente del directorio de Codelco. Las exportaciones chilenas de cobre refinado a EE. UU. representan más del 11% de sus ventas globales. La inclusión del cobre refinado en la lista de productos exentos de aranceles abrió un escenario optimista.
Chile, que en 2024 exportó más de US$ 5.600 millones en cátodos de cobre refinado, mantiene su posición de liderazgo en el mercado estadounidense. Por lo mismo, esta noticia, además de ser relevante para la economía chilena, también lo es para actores clave como Codelco.
Sin golpes al cobre chileno, pero sí al mercado
La decisión de Trump sorprendió a muchos analistas, quienes esperaban que el arancel incluyera también al cobre refinado, un metal esencial para industrias clave como la tecnología y la defensa. Este hecho provocó inmediatamente una caída del 18% en los precios del cobre en el mercado Comex (Commodity Exchange Inc.) de Nueva York.
“Una primera lectura permite concluir que no se aplicarán tarifas a los cátodos de cobre”, afirmó Pacheco, aliviado, aunque consciente de que aún queda harto por recorrer. Lo que sí, el cobre chileno volvió a demostrar ser fundamental para el motor económico de la potencia norteamericana, que en 2024 importó 810 mil toneladas métricas de cobre refinado, un 50,6% de su consumo total.
De todos modos, el panorama está lejos de despejarse. Si bien hay una buena noticia inmediata, la Casa Blanca también anunció que, a partir de 2027, al menos el 25% del cobre que consuma Estados Unidos deberá producirse dentro de ese país. Esta cuota aumentaría paulatinamente y alcanzaría el 40% en 2029, lo que podría cambiar la dinámica del mercado en los próximos años.
El futuro cuprífero sigue incierto
Aunque los cátodos de cobre chilenos esquivaron el arancel, las decisiones a largo plazo podrían crear nuevos desafíos. Las cuotas de producción interna de cobre, que buscan reducir la dependencia de los proveedores extranjeros, podrían afectar la relación comercial.
“Nos permite seguir como país abasteciendo ese mercado”, planteó Pacheco, con la mirada puesta en un futuro difuso, aunque lleno de nuevas oportunidades. Chile se mantiene como el mayor proveedor de cobre refinado de EE. UU., pero las nuevas restricciones presionarán a la industria a adaptarse a este mercado cambiante y competitivo.














