Un mercado atractivo con desafíos técnicos
El reporte destaca que Chile ha sido posicionado por el informe Climatescope 2025 en el tercer lugar entre los mercados emergentes más atractivos para la inversión en renovables. El marco regulatorio sólido y los recursos naturales son envidiables, pero la penetración masiva de energías variables (que dependen de si hay sol o viento) está estresando la operación de la red.
El problema es claro: equilibrar la oferta y la demanda en tiempo real es cada vez más complejo. Sin tecnología adecuada, se corre el riesgo de «vertimientos» (botar energía limpia porque no hay cómo transportarla o almacenarla) o inestabilidad en el suministro.
La solución: «Electricidad 4.0»
Para Roberto Lepin, la respuesta no es solo poner más cables, sino hacerlos más inteligentes. El ejecutivo aboga por la implementación de la Electricidad 4.0, que fusiona la energía con lo digital para crear un sistema bidireccional y resiliente.
«La modernización de la red eléctrica es un habilitador fundamental para la transición energética. Al incorporar tecnologías digitales, podemos dotar al sistema de la inteligencia necesaria para gestionar flujos bidireccionales de energía y responder con agilidad a la variabilidad de las fuentes renovables», explica Lepin en su análisis.
Las 3 tecnologías clave para la red del futuro
El documento detalla las herramientas que deben implementarse masivamente en el Sistema Eléctrico Nacional:
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ADMS (Sistemas Avanzados de Gestión de Distribución): Software que actúa como un «cerebro» central, optimizando el flujo de energía y permitiendo una respuesta rápida ante fallas.
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Microgrids (Microrredes): Sistemas locales que pueden operar conectados a la red o de forma aislada (en «isla»), vitales para la resiliencia de industrias y comunidades críticas.
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BESS (Almacenamiento en Baterías): La pieza que falta para guardar el sol del día y usarlo en la noche, estabilizando la frecuencia de la red.








