Barrick Gold Corporation continúa con el proceso de arbitraje ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI/ICSID), tras una serie de medidas unilaterales adoptadas por el gobierno de Mali que afectan directamente su operación en el complejo minero Loulo-Gounkoto.
El proceso fue iniciado bajo el amparo de Convenios Mineros vinculantes firmados entre las subsidiarias de Barrick y el Estado de Mali. El tribunal arbitral ya ha sido constituido y Barrick ha solicitado medidas provisionales para evitar una mayor escalada del conflicto y proteger sus derechos contractuales.
La situación se vuelve aún más crítica tras la decisión del Tribunal Comercial de Bamako, que ordenó colocar el complejo Loulo-Gounkoto bajo administración provisional externa, a solicitud del gobierno. Aunque Barrick sigue siendo propietaria legal de la mina, el control operativo ha sido transferido.
Esta medida se suma a otras acciones como la retención de exportaciones de oro y la incautación de existencias, que llevaron a la suspensión temporal de operaciones. Según Barrick, estas acciones carecen de justificación legal y contradicen el espíritu de cooperación con el que la empresa ha buscado soluciones sostenibles.
“Hemos hecho concesiones de buena fe, pero no aceptaremos condiciones que comprometan la integridad legal ni la viabilidad futura de nuestras operaciones”, indicó la compañía.
Uno de los aspectos más preocupantes del conflicto es la detención de empleados de Barrick, quienes —según la empresa— están siendo utilizados como herramienta de presión, sin que hasta ahora exista una justificación creíble desde el punto de vista legal o factual.
Barrick advierte que el deterioro del diálogo y las acciones unilaterales del gobierno pueden perjudicar seriamente la reputación de Mali como destino de inversión. No obstante, la compañía subraya su voluntad de seguir colaborando con las autoridades para encontrar una solución consensuada y legalmente sólida.
Con casi tres décadas de presencia en el país, Barrick reitera su compromiso con el desarrollo económico de Mali, pero también con la protección de sus derechos operacionales, el bienestar de sus empleados y el valor para sus accionistas.
“El arbitraje es un mecanismo reconocido y neutral de resolución de conflictos. Seguimos abiertos al diálogo, siempre que este se base en el respeto mutuo, la certeza jurídica y una visión de asociación a largo plazo”, concluyó la minera.
FUENTE: Barrick














