Un año de metales dispares
El cobre sigue mandando en la minería chilena, pero 2025 fue un año de resultados mixtos según el metal:
- Cobre: la producción llegó a 5.388.224 toneladas de cobre fino, un 2,1% menos que en 2024. Para dimensionar, el máximo del siglo se alcanzó en 2018, con 5.831.617 toneladas.
- Oro: tuvo el mejor año en más de una década, con un alza de 25,2%, hasta 46.644 kilos de oro fino. Es su mayor nivel desde 2013, empujado por la entrada de nuevas faenas.
- Molibdeno: también creció con fuerza (+12,7%), aunque sigue un 22,1% bajo su nivel de 2016. Se trata de un metal que se obtiene como subproducto de la minería del cobre.
Un dato curioso: cerca del 79% de la plata que produce Chile no sale de minas de plata, sino que se recupera como subproducto de las faenas de cobre.
El litio, el gran protagonista de la década
Si un producto se lleva todos los récords, es el litio. La producción de compuestos de litio alcanzó 396.897 toneladas en 2025, un 21,9% más que el año anterior y el mayor nivel histórico.
Pero lo más impresionante es la mirada larga: entre 2016 y 2025, la producción de litio creció 407,7%. Ningún otro mineral de la minería chilena crece a ese ritmo, empujado por la demanda mundial de baterías. Gracias a ese impulso, los minerales no metálicos (donde se cuenta el litio) alcanzaron en 2025 su mayor nivel de producción desde 2003.
La minería emplea a más gente que nunca, y a más mujeres
El empleo del sector marcó un récord. En 2025, la minería ocupó en promedio a 304.269 personas, un 6,4% más que en 2024 y el mayor número desde que la encuesta lo mide. Fue el quinto año consecutivo de crecimiento. Con eso, la minería pasó a representar el 3,24% del empleo del país (era 2,49% en 2016).
Buena parte de ese avance se explica por la incorporación de mujeres. La participación femenina llegó al 14,8% del empleo minero (44.969 trabajadoras), frente al 9,2% de 2016. En la década, el empleo femenino en minería creció 133%, muy por encima del 36% del masculino.
El empleo, eso sí, sigue concentrado en el norte: la Región de Antofagasta reúne el 22,4% de los puestos mineros del país, y tanto en Antofagasta como en Atacama casi uno de cada cinco ocupados trabaja en minería.
Cuánto pesa la minería en la economía y en el fisco
El peso de la minería en la economía depende de cómo se mida. A precios corrientes —que incorporan el efecto del alto precio del cobre—, la minería aportó el 13,1% del PIB en 2025, muy por encima del 7,4% de 2016. En la medición que descuenta los precios, su participación es más estable, en torno al 7%.
En el aporte al Estado, el salto fue notorio. La gran minería privada (las diez mayores empresas del cobre) y las empresas estatales aportaron US$7.351 millones al fisco en 2025, un 41,7% más que en 2024, equivalentes al 9,64% de los ingresos fiscales del país. Solo el royalty minero declarado sumó US$2.300 millones.
La inversión minera, en su punto más alto desde 2001
La minería volvió a invertir con fuerza. En 2025, la inversión del sector alcanzó US$15.524 millones, un 6,8% más que el año anterior y el mayor monto desde 2001.
Codelco concentró el 32,7% de esa cifra (US$5.073 millones). Entre las faenas privadas, la que más invirtió fue Centinela, con US$2.478 millones, un 83,4% más que en 2024, seguida de Escondida y Collahuasi.
El mar le gana terreno al agua dulce
Uno de los cambios estructurales más marcados es el del agua. En 2025, la minería del cobre extrajo 22.049 litros por segundo, un 3,1% menos que en 2024. Pero lo relevante es de dónde viene esa agua: el agua de mar ya representa el 36,8% del total, frente a apenas 15,3% en 2015. En once años, más que se duplicó.
El fenómeno se concentra en el norte. La Región de Antofagasta usa por sí sola la mitad del agua de la minería del cobre del país, y más de la mitad de esa agua ya proviene del mar. De hecho, casi el 78% del agua de mar que usa la minería chilena se extrae en Antofagasta.
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