El «infierno» antes de tocar el cielo
La prueba fue organizada por BecomingX, una entidad internacional especializada en retos de alto rendimiento que ya sabe de minería: anteriormente lideraron la «maratón más profunda del mundo» a 1.119 metros bajo tierra en una mina en Suecia.
Para prepararse para el Ojos del Salado, el equipo vivió casi dos semanas de aclimatación extrema. El hito principal fue el entrenamiento en las instalaciones de Candelaria, cerca de Copiapó. Allí, los atletas corrieron desde el fondo del tajo abierto hasta la superficie, enfrentando temperaturas superiores a los 35°C y pendientes promedio del 7%, compartiendo ruta con los gigantescos camiones mineros bajo estrictos protocolos de seguridad.
«La escala y nivel de ingeniería de la operación son impresionantes, y el recibimiento del equipo nos permitió realizar esta preparación en un entorno seguro. Fue una oportunidad perfecta para dimensionar la magnitud del reto», señaló Paul Gurney, director general de BecomingX.
Una «Selección Mundial» del deporte extremo
El equipo que logró la hazaña estuvo compuesto por figuras de talla mundial, entre ellas:
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Andrea Cornejo (Atleta chilena).
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Aldo Kane (Figura de TV y ex francotirador de los Royal Marines del Reino Unido).
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Mark Beaumont (Récord mundial en ciclismo).
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Sibusiso Vilane y Gavin Bate (Escaladores de élite de Sudáfrica y Reino Unido).
Beaumont, asombrado por el entorno de entrenamiento, destacó que estar en Candelaria les permitió ver «una realidad que pocas personas pueden observar de cerca; la complejidad de la operación resulta verdaderamente impactante».
De Atacama para las pantallas del mundo
Desde la compañía minera celebraron la alianza. Jack Lundin, presidente y director ejecutivo de Lundin Mining, aseguró que la determinación de los atletas refleja el espíritu de la empresa: «Fijarnos metas ambiciosas, desafiar los límites y avanzar con convicción».
La hazaña, que contó con el apoyo logístico de Ford y el patrocinio de Wheaton Precious Metals, no quedará solo en el recuerdo de los corredores. Todo el proceso, incluyendo el brutal entrenamiento en el rajo de Candelaria y el descenso desde el Ojos del Salado, formará parte de un documental oficial. La producción promete posicionar a la Región de Atacama como un territorio de innovación, relevancia minera y el escenario definitivo para los desafíos extremos a nivel global.














