Cifras Históricas vs. Realidad Estructural
El balance 2025 presentado por SONAMI revela un desempeño económico robusto. Durante el año pasado, el cobre promedió los US$ 4,5 la libra, cerrando diciembre por sobre los US$ 5,6. Este contexto permitió que la minería representara el 11,6% del PIB nacional y aportara más de US$ 5.500 millones a las arcas fiscales.
Sin embargo, el gremio advierte que estos números «maquillan» una crisis de crecimiento. La producción física de cobre se mantiene estancada en torno a las 5,4 millones de toneladas, una cifra que no ha logrado despegar significativamente en la última década.
«El país logra capturar los beneficios del actual escenario de precios, pero sin traducirlos en un impulso productivo que consolide su liderazgo en el largo plazo», señala el informe de la Sociedad Nacional de Minería.
Los factores detrás del estancamiento
Para SONAMI, la paradoja minera en Chile se explica por una combinación de factores internos que han erosionado la competitividad del país frente a otros distritos mineros:
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Complejidad Regulatoria: Los extensos plazos de tramitación ambiental y la burocracia han desincentivado la entrada de nuevos capitales.
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Inversión de Reposición: La mayoría de los proyectos actuales buscan mantener la producción existente (reemplazando leyes de mineral más bajas) en lugar de expandir la capacidad total.
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Costos Operacionales: El aumento sostenido en los insumos y la energía ha elevado el umbral de rentabilidad para nuevos desarrollos.
Más que Cobre: El potencial polimetálico
A pesar de las trabas, el informe destaca señales positivas en la matriz productiva regional. El dinamismo en la producción de oro, plata y molibdeno confirma que Chile tiene capacidad para diversificarse. No obstante, el gremio enfatiza que sin condiciones que devuelvan la confianza y la certeza jurídica, este potencial seguirá limitado por el «enclaustramiento» de la inversión.
2026: Un año de decisiones políticas
Con una proyección de producción para 2026 que apenas oscila entre 5,5 y 5,7 millones de toneladas, el sector minero hace un llamado urgente a la nueva administración. El factor tiempo es decisivo: mientras Chile debate sus procesos internos, jurisdicciones competidoras avanzan con mayor rapidez para suplir la creciente demanda global de minerales para la transición energética.
La superación de la paradoja minera en Chile requiere, según la SONAMI, ajustes profundos que conviertan los «buenos números» en un desarrollo social y económico sostenible a largo plazo.














