Recurso tan vital y a la vez escurridizo. Bajo el sol inclemente del desierto y semidesierto de Chile, donde las minas se abren paso entre las rocas, el agua se convierte en un bien escaso y, muchas veces, subestimado.
En el Water Congress 2025 de GECAMIN, con la participación de los Países Bajos como invitado y cubierto por InfoMINERÍA, al igual que en otras instancias, se discutió, planeó y, sobre todo, se cuestionó el futuro del recurso hídrico en la minería y la industria. El encuentro reflejó la tensión entre la creciente demanda de esta industria y la fragilidad del planeta.

Sin embargo, el ambiente de la instancia, cargado de debate, análisis y proyecciones, estuvo lejos de dominarlo la resignación. Aunque la sombra del cambio climático nos cubre a todos, el encuentro ofreció un impulso de optimismo. El agua se presentó como un estímulo para el cambio, un recurso que se puede gestionar de forma eficiente, con resistencia y adaptación.
Mariana Concha, presidenta del congreso y gerente corporativa de Agua de Codelco, comenzó su presentación con palabras que captaron la atención de todos: “El agua es la fuerza conductora de toda la naturaleza, es lo que está detrás de todo”.
En su introducción se percibió la urgencia, pero también la esperanza. La minería chilena, con su legado de innovación, ahora enfrenta el desafío de repensar su relación con el agua, y en ese desafío se encuentra el futuro de una industria sostenible.
Gestión y resiliencia en un nuevo escenario hídrico
Las presentaciones se sucedían en una constante vibración de conocimiento y tecnología. Desde la desalinización hasta las innovaciones en la recirculación de aguas residuales, las soluciones emergían desde la ingeniería. Sin embargo, quedaba la pregunta de qué tan suficiente es la tecnología para contrarrestar el creciente agotamiento de los recursos hídricos.

“La escasez del agua se convierte en uno de los problemas más grandes de la minería mundial. Cuando el agua es limitada, la producción de minerales críticos se desvanece, los costos aumentan y se afecta la disponibilidad de minerales críticos”, advirtió Konstantina Katsanou, investigadora del IHE Delft Institute for Water Education de los Países Bajos.
La analista destacó que, aunque las tecnologías avanzan, persiste el reto real de la gestión responsable y la colaboración global. El agua es el sostén de todas las industrias, pero también la línea fina entre el progreso y una eventual catástrofe ambiental.
En diversos espacios se escucharon ecos del mismo dilema: la minería necesita agua, pero el agua es finita. “El futuro de la minería no solo depende de los materiales que extraemos, sino de cómo gestionamos el agua”, resaltó Katsanou.
Quedó en el aire la advertencia de que la industria no puede ver el agua como un recurso más, sino que debe ser parte de un plan integral que abarque tanto las necesidades productivas como la preservación de los ecosistemas.
Repensar la relación de los minerales críticos y el medio ambiente

René Borghouts, embajador adjunto del Reino de los Países Bajos en Chile, ahondó en los diseños para abordar esta problemática desde su visión alineada con un cambio de mentalidad.
En este sentido, apuntó al desarrollo de un “amplio conocimiento y experiencia para analizar las actividades mineras efectivas, conectar el agua de superficie con el agua del suelo y combinar la disponibilidad de varias fuentes de agua para crear un plan integrado para este recurso vital”.
El representante planteó que la industria está llamada a repensar su relación con el medio ambiente, cuestionar la viabilidad de los procesos y explorar nuevas formas de operar.
“Europa y Holanda han llegado a entender que estamos sujetos a vulnerabilidades estratégicas. En una cadena de suministro, estamos acelerando estas transiciones energéticas. Con estos recursos de carácter crítico, hay una dependencia vital y un riesgo de suministro”, afirmó.
Colaboración e innovación como claves para el futuro del agua
Cabe decir que, durante el congreso, el concepto innovación se convirtió en la tónica. Las presentaciones técnicas hablaron de soluciones para el tratamiento de aguas residuales y desalinización, pero también de cómo estas tecnologías pueden convertirse en agentes de cambio.

Mimi Mackenzie, gerente de Conferencias de GECAMIN, destacó que, solo el primer día de los tres que duró el simposio, más de 400 profesionales provenientes de 18 países se reunieron para compartir conocimientos, discutir avances tecnológicos y aportar perspectivas diversas sobre temas cruciales como la eficiencia hídrica, el tratamiento de afluentes, la innovación tecnológica y la protección del medio ambiente.
“Esta diversidad de miradas es la que enriquece el diálogo y convierte a Water Congress en una plataforma única para debatir sobre la seguridad del suministro, la caracterización de fuentes, la organización y la forma de considerar las exigencias productivas de la industria y la minería con los desafíos cada vez más extremos que se nos imponen”, afirmó.
Las soluciones tecnológicas no se vieron como una panacea, sino como una pieza clave en la evolución de la minería. Desde el monitoreo avanzado hasta las nuevas técnicas de purificación de aguas, las tecnologías emergentes apuntan a abrir nuevas puertas para la industria minera. Se planteó que, por ejemplo, la recirculación no es solo una tendencia, sino una necesidad.
Para Mariana Concha, la convención ofrece un espacio con una energía vital de interacción, de diálogo, de inquietudes, de casos de éxito, encuentros, tecnología, nuevos servicios y nuevos institutos que se instalan en Chile y nos abren nuevas oportunidades.
“También nos invita a colaborar para resolver estos desafíos. No buscar yo mi solución, tú la tuya y el otro por allá. No enfrentarnos en la búsqueda de soluciones, sino que trabajarlas en conjunto, colaborativamente, aprovechando también la energía de la gente joven y la sabiduría de la gente mayor que tiene tanta experiencia”, expresó la presidenta.
Recirculación, desalinización y sostenibilidad
En la convención se fusionaron experiencias globales y locales. René Borghouts planteó que la actividad se debe ver en un contexto más amplio de la cuenca en que se trabaja, en relación con otros usuarios en la misma área de la cuenca o incluso a nivel nacional.
“Cuando hay falta de agua, y claro que la hay con todos usando este recurso, necesitas ver no sólo cómo bajar el margen del agua de los procesos, sino que analizar qué tipo de agua es necesaria para qué procesos. ¿Todos los procesos necesitan agua de calidad? (…) también ahí definir a qué nivel debe ser tratada”, indicó.
En esa línea afirmó: “La desalinización, por ejemplo, es costosa, consume mucha energía, produce residuos que son difíciles de manejar y las membranas son difíciles de reciclar”, a esto agregó factores como el costo y consumo de energía en la operación.
El representante expuso que, si bien casi el 85% del agua utilizada en la minería es reciclada, es necesario impulsar la recirculación del agua desalinizada por las empresas mineras para diversos usos. “La reutilización del agua desalinizada será más barata y más amigable para el medio ambiente que el uso de agua desalinizada”, expresó.

El cambio es posible
Quedó clara la conclusión de que el cambio, además de necesario, es posible. Si bien la escasez es ineludible, lo que marcará el futuro del agua en la minería será la capacidad de adaptarse, innovar y colaborar. Aunque el recorrido hacia una minería más sostenible está lleno de desafíos, también lo está de oportunidades.
Con el agua como catalizador de un nuevo momento minero adaptado a los desafíos globales, Mariana Concha trajo un dato a colación: “Voy a dar una mirada por lo que es el desafío. El agua dulce, que es la que necesitan para vivir la mayor parte del organismo del planeta, es solamente un 2,5% del agua total”.
Luego expresó: “De eso no está el 2,5% disponible. Solo el 1% del agua del planeta está disponible para uso, ya sea humano, de ecosistemas, o industrial, minero, etc. Por eso tenemos que ser sumamente ingeniosos para aprovecharla”, expresó con convicción de que el cambio es posible.
Como corolario de lo anterior, un momento que probablemente atrajo fuertemente a los asistentes fue al inicio de las presentaciones de la ceremonia de inauguración. Ahí, Jacques Wiertz, director del programa del Water Congress 2025 y líder del equipo de Rehabilitación Ambiental y Dinámica de Ecosistemas, SMI-ICE-Chile, recitó el poema “El agua” de Mario Benedetti:
“La del grifo, la mineral, la tónica, la del río, la dulce, la salada, la del arroyo, la del mar, la rica, la de las cataratas, la del pozo, la de la lluvia, la del agua nieve, la de las fuentes, o la del rocío, la del océano, la del aljibe, la del diluvio, o la de las cascadas”.
“Todo el agua del mundo es una abuela que nos cuenta naufragios y regalas, que nos moja la sed y da permiso para seguir viviendo otro semestre”, expresó Wiertz.














