En el centro de la minería chilena, la molienda semiautógena (SAG) marcó un antes y un después y llevó el procesamiento de minerales a niveles de eficiencia antes difíciles de concebir.
A diferencia de la molienda convencional, que usa bolas de acero para triturar el material, en la molienda SAG las mismas rocas toman el rol de medios de molienda, junto con algunas bolas. Esto optimizó el proceso. En el molino SAG, a medida que el cilindro gira, las rocas y bolas interactúan, mejorando la molienda.
Durante la 21ª Conferencia Internacional de Procesamiento de Minerales y Geometalurgia de Gecamin, Miguel Becerra, Principal Global Metallurgy & Processing en BHP, presentó una revisión sobre la evolución de esta tecnología. En su charla, “Molienda SAG en Chile: Un resumen y principales hitos”, que presenció InfoMINERÍA, Becerra repasó los logros obtenidos y los desafíos que persisten.
“Quiero reconocer nuestro rol en el desarrollo de la molienda semiautógena, no solamente en Chile y lo que es hoy día a nivel mundial”, sostuvo el también presidente de la conferencia Procemin-Geomet 2025.
Luego, dijo a la audiencia: “Lo que nosotros hemos hecho, como país y ustedes también como actores principales de la minería, en el desarrollo de la molienda SAG, es algo que tenemos que llevarnos de esta charla en adelante. Nuestra contribución ha sido gigante”.
Su declaración resaltó el papel pionero de la industria minera chilena en la adopción de esta tecnología, un proceso que transformó tanto la industria nacional como el panorama global.
De un accidente a la transformación tecnológica
La historia de la molienda SAG en Chile se gestó a finales de los años 70, después de que una avalancha destruyera la planta concentradora de la minera Los Bronces en 1978.
“En 1979, los estudios comenzaron con las primeras ideas sobre implementar una tecnología no convencional para Los Bronces”, relató Becerra. En ese contexto, Chile se vio obligado a buscar nuevas soluciones para optimizar sus procesos mineros, y la molienda SAG surgió como una respuesta adecuada para mejorar la eficiencia y capacidad de las plantas.
“Nuestra geología y las características de nuestro mineral ofrecían una ventaja para implementar la molienda SAG. Sin duda, los volúmenes productivos que comenzamos a manejar desde mediados de la década de los 80 nos llevaron a preferir la molienda SAG sobre los circuitos convencionales”, destacó.
Aún con sus ventajas, la implementación de la molienda SAG no estuvo libre de complejidades. “La inestabilidad operacional fue una de las principales dificultades, ya que en la molienda SAG, el rol que juega el mineral en sí, es gravitante en comparación a lo que uno puede ver en la molienda de bolas”, expuso el especialista.
“Todo lo que tiene que ver con diseño y caster de revestimiento en el caso de la molienda SAG es muy distinto a lo que uno puede ver en la molienda convencional”, apuntó, refiriéndose a los moldes utilizados para producir el revestimiento metálico que cubre el interior de los molinos.
Camino a la consolidación
A partir del primer paso, la molienda SAG se adoptó rápidamente como la tecnología preferida para las operaciones mineras del país, demostrando su efectividad y resiliencia frente a los desafíos operacionales.
El expositor destacó que los molinos SAG de 36 y 40 pies son una referencia en la minería chilena. “Hoy día, la mayoría de los molinos SAG en Chile son de 36 pies, seguidos por los de 40 pies, que representan un 17%”, sostuvo, resaltando la evolución en capacidad y tamaño a lo largo de las décadas.
El llamado a las nuevas generaciones de la industria
En su intervención, Becerra le dio un mensaje a las nuevas generaciones de profesionales del sector: “Queremos motivarlos a conocer esta historia y también a hacerse parte de esta historia. Continuar con esta historia y probablemente ser los protagonistas de lo que podría ser la nueva tecnología de molienda primaria en el futuro. Tal como lo fue la molienda SAG”.
El llamado puso de manifiesto la importancia de la innovación constante y el traspaso de conocimientos, factores esenciales para avanzar en la minería del futuro.
Además de ser una tecnología transformadora, para el gestor la molienda SAG representa un símbolo de la resiliencia de la minería chilena. Desde su introducción en los años 80, se erige como una pieza clave en las grandes operaciones del país, optimizando procesos y abriendo vías para nuevas tecnologías.
Innovación, resiliencia y futuro

Al empezar la historia desde el hito cero hasta hoy, Becerra contó que esto comenzó con la línea 1 de Los Bronces en 1981, molino que sigue en funcionamiento. Este punto se enlaza con el legado de innovación y resiliencia que marca el camino de la minería chilena.
Tras el hito de 1981, vinieron otros momentos significativos, aunque es imposible nombrar todos. En 2004, Collahuasi instaló el primer molino SAG de 40 pies, con un tamaño de 40 x 24 pies. Lo mismo ocurrió en El Teniente, marcando un hito importante en la evolución de esta tecnología en el país.
En el año 2024, se instaló un molino de 34 x 23 pies en Salares Norte, un avance que continúa con la ampliación de estas capacidades.
Estos logros marcan el recorrido de esta innovación en la minería chilena, y cada uno representa un paso clave en su consolidación y expansión. Como recordó Becerra: “colegas aquí es donde partió todo: la línea 1 de Los Bronces, en el año 1981. Este molino todavía está en operación”.














