Qué contempla el proyecto
El plan va más allá de un solo edificio. En concreto, contempla la construcción de un museo interpretativo, un estacionamiento, una garita con barrera de acceso, señalética, mejoras en la ruta y dos nuevos miradores orientados hacia los geoglifos.
Según Codelco, estas obras buscan fortalecer la puesta en valor del sitio y generar mejores condiciones para recibir visitantes. Así lo explicó Jaime Celis, asesor comunitario de Codelco Operaciones Norte. «La idea es potenciar el Parque Chug Chug, darle más valor y, para eso, necesitamos tener este museo, los miradores y mejorar las rutas para que tengan acceso los turistas», señaló.
Para la Comunidad de Chunchuri, en tanto, el avance tiene un significado construido durante años de trabajo por el resguardo del territorio. Su presidente, René Bautista, resumió ese sentido. «Nuestro objetivo y nuestra visión o cosmovisión como comunidad es el rescate del patrimonio que tenemos. Estamos rescatando nuestra tradición, nuestra costumbre, nuestra identidad», afirmó.
Un desierto conectado por antiguas rutas
El valor arqueológico de Chug Chug va más allá de lo que se ve a simple vista en sus cerros. Para dimensionarlo, conviene mirar el territorio como testimonio de una historia construida durante miles de años.
Así lo planteó Ángel Bravo, arqueólogo monitor del proyecto RT Sulfuros. Según detalló, el parque no se compone solo de geoglifos, los dibujos trazados en los cerros. «Se compone además de otros sitios ceremoniales, sitios de paso, sitios de pernoctación, porque esto está dentro de una ruta caravanera que tiene milenios y que conecta todo el corazón de Sudamérica», explicó.
Precisamente, uno de los objetivos del futuro centro de interpretación será entregar herramientas para leer ese paisaje. De esta manera, el espacio funcionará como punto de partida para conocer la historia del parque antes de avanzar hacia los miradores y los geoglifos.
«Los arqueólogos vemos cosas que a lo mejor el común de la gente no ve, pero con este centro de interpretación eso va a ser asequible al gran público», agregó Bravo. Según dijo, la idea es que el conocimiento se extienda a toda la comunidad y no quede solo en un grupo de personas.
Las comunidades, parte del resguardo
La protección de este patrimonio involucra de forma directa a las comunidades. Actualmente, ocho monitores arqueológicos y ambientales de Chunchuri y Quillagua participan en terreno.
Según Codelco, ese equipo apoya el seguimiento de las obras y la identificación de los sitios y especies presentes en el sector. Además, Karen Salinas, encargada del área de Arqueología y Medio Ambiente de la Comunidad de Chunchuri, destacó el objetivo de ampliar el reconocimiento del lugar. «Para las comunidades poner en valor sus sitios patrimoniales es súper importante, más cuando el Parque Chug Chug no es visualizado como un sitio arqueológico muy relevante en la Región de Antofagasta», señaló.
Una inauguración proyectada para 2027
Con la primera piedra instalada, el centro de interpretación comienza a materializar uno de los compromisos asumidos por Codelco en torno a este patrimonio.
Según la compañía, su inauguración está proyectada para 2027. De este modo, el proyecto apunta a abrir un espacio para conocer las huellas de quienes recorrieron el desierto durante milenios. Además, busca acercar la historia de Chug Chug a las nuevas generaciones.
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