El 25 de febrero de 2025 la confiabilidad de las redes críticas fallo, gran parte de Chile se quedó sin electricidad. Una falla entre Vallenar y Coquimbo provocó una reacción en cadena que dejó al 90% del país sin suministro eléctrico. En pocos minutos colapsaron el transporte, los sistemas de pago y las telecomunicaciones.
Dos meses después, en España y Portugal se enfrentaron a un escenario similar. El sistema eléctrico europeo interrumpió más del 60% del suministro en España y casi la totalidad en Portugal. En ambos casos, los cortes paralizaron servicios críticos, revelando una debilidad común: las redes actuales no están preparadas para enfrentar fallas simultáneas en una misma zona.
En respuesta a este desafío, investigadores de la Facultad de Ingeniería y Ciencias de la Universidad Adolfo Ibáñez desarrollan “Diseño de Redes Confiables ante Fallas Correlacionadas”, un proyectofinanciado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo a través de su programa Fondecyt Regular. Liderada por Javiera Barrera, doctora en Matemáticas y Ciencias de la Ingeniería, junto al académico Guido Lagos.
Barrera explica que los modelos tradicionales de confiabilidad fueron pensados para una realidad distinta. “Las primeras redes eléctricas y de telecomunicaciones se diseñaron en una época donde las fallas eran aisladas y los servicios menos interdependientes. Hoy dependemos de la electricidad y las comunicaciones para prácticamente todas nuestras actividades, por lo que esos modelos ya no son suficientes”, señala.
Modelos matemáticos para fortalecer la confiabilidad de las redes críticas
El equipo trabaja en herramientas matemáticas que permitan simular escenarios de crisis. A través de modelos computacionales, es posible observar cómo responde una red cuando se interrumpe una línea de transmisión, falla una subestación o colapsa un nodo de telecomunicaciones. “Así identificamos puntos débiles, priorizamos soluciones y diseñamos redes que sigan operando bajo presión”, añade Barrera.
El proyecto también considera el impacto del cambio climático, que aumenta la frecuencia de fenómenos extremos y fallas geográficas. En este contexto, la expansión de la electromovilidad y la digitalización hacen urgente redefinir estándares de operación y resiliencia.
Aunque Chile presenta condiciones particulares por su geografía y riesgos naturales, los modelos de la UAI pueden aplicarse globalmente. Desde zonas rurales en América Latina hasta grandes centros urbanos en Europa o Asia, la investigación busca generar herramientas universales para mejorar la confiabilidad de las infraestructuras críticas.
El equipo colabora con expertos internacionales para que estos modelos sean útiles para operadores de red, autoridades y planificadores. Si bien los resultados no resolverán por completo el problema, constituyen un avance clave hacia redes más seguras y adaptables.
Entre los desafíos pendientes, los investigadores mencionan la necesidad de mapear con precisión las redes nacionales. En Chile, el último informe de la SUBTEL evidenció que gran parte de la fibra óptica está en tendido aéreo y en mal estado. Se requiere evaluar los costos indirectos de los cortes de servicio y diseñar políticas de mitigación.
“Buscamos modelos que distingan entre fallas típicas y fallas geográficas, que afectan varias zonas al mismo tiempo. Esto permitirá priorizar inversiones y reducir el riesgo sistémico”, concluye Barrera.








