El 2026 no es un año cualquiera para la minería chilena; es el año de la verdad para nuestra sostenibilidad. Tras consolidar estándares en 2025, el foco gira hoy hacia la gestión de las emisiones de Alcance 3. Desde la Corporación Alta Ley, y con la experiencia de quienes operamos en terreno, entendemos que la trazabilidad en la minería del cobre en Chile ya no es un compromiso voluntario, sino una exigencia de mercado para garantizar que nuestro mineral sea el preferido por una economía global descarbonizada.
De los compromisos a la medición real
Durante el 2025, la Mesa de Trazabilidad logró lo que parecía imposible: sentar en una misma mesa a los principales actores para definir un lenguaje común. Pero como bien sabemos en el Distrito Candelaria y en toda la industria, el papel lo aguanta todo; el desafío real está en la data.
Hemos pasado de la teoría a la implementación de protocolos que hoy nos permiten medir con precisión. Sin embargo, el liderazgo de Chile este 2026 se juega en el Alcance 3: aquellas emisiones que no generamos nosotros directamente, sino nuestros proveedores y la logística asociada.
¿Por qué el Alcance 3 define nuestro futuro?
Como presidente de esta mesa técnica, veo tres frentes críticos donde la trazabilidad marcará la diferencia entre el éxito y el rezago:
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Exigencia del Consumidor Final: Los fabricantes de vehículos eléctricos y centros de datos de IA exigen trazabilidad completa. Si no podemos certificar las emisiones de nuestros insumos (desde explosivos hasta energía), perdemos el «sello verde».
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El Rol de los Proveedores: El 2026 debe ser el año de la integración. No podemos dejar atrás a los proveedores locales; debemos entregarles las herramientas para que su reporte sea parte de nuestra cadena de valor trazable.
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Tecnología y Transparencia: El uso de plataformas digitales e interoperables es la única forma de evitar el greenwashing. La transparencia debe ser auditable y en tiempo real.
«La trazabilidad no es una carga administrativa, es un activo comercial. En la medida que seamos capaces de trazar nuestra huella completa, estamos protegiendo el valor de nuestra producción frente a competidores que aún no pueden demostrar su desempeño ambiental», afirma Bennett.
Conclusión: Un liderazgo compartido
La trazabilidad es un esfuerzo colectivo. El trabajo que realizamos en la Mesa de Alcance 3 busca que Chile no solo sea el mayor productor de cobre, sino el más responsable. El 2026 nos exige pasar de los pilotajes a la escala industrial, convirtiendo la gestión ambiental en el corazón de nuestra competitividad minera.
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