Un diseño simple pero poderoso
Tras la finalización del Estudio de Alcance («Scoping Study») a fines del año pasado, los análisis de ingeniería han permitido definir el esqueleto del proyecto. La configuración elegida es directa y eficiente: una única mina a rajo abierto (open pit) alimentando una planta de procesamiento con capacidad de 3 millones de toneladas anuales (Mtpa).
El objetivo de esta operación es producir más de 110.000 onzas de oro al año. Para el Director General de Tesoro, Zeff Reeves, la decisión es un reflejo de la madurez del yacimiento.
«Avanzar directamente al DFS acortará el cronograma general de desarrollo mientras se mantiene el rigor técnico, posicionando a Ternera para una Decisión Final de Inversión a fines del año calendario 2026».
Perforadoras a máxima capacidad
Mientras los ingenieros afinan los números desde el escritorio, en terreno la actividad no se detiene. La compañía confirmó que tiene en marcha una campaña de perforación diamantina de 38.000 metros.
El trabajo de perforación de relleno (infill drilling) ya supera el 50% de avance. Esta labor es crítica, ya que permitirá a la compañía publicar una estimación actualizada de sus recursos minerales durante el segundo trimestre de 2026, entregando el sustento final para el plan de mina del DFS.
Permisos y línea base ambiental
En paralelo a la ingeniería y geología, Tesoro Gold está pavimentando su camino regulatorio. Los estudios de línea base para el futuro Estudio de Impacto Ambiental (EIA) ya tienen un 50% de avance y se espera que concluyan en agosto de 2026. Una vez ingresado el documento al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental chileno, la compañía proyecta que el proceso de revisión se extenderá durante todo 2027.
Con esta estrategia en múltiples frentes paralelos, Tesoro Gold demuestra una asignación disciplinada de capital, buscando transformar rápidamente su descubrimiento en la próxima gran mina de oro de Chile.








