Un estudio con 180 empresas tecnológicas
El análisis se basó en 180 respuestas de empresas de base tecnológica vinculadas a la minería. A ello sumó entrevistas y sesiones de trabajo con proveedores y compañías del sector.
El trabajo revisó cinco etapas del proceso de innovación. Estas van desde el levantamiento de los desafíos y la búsqueda de soluciones hasta el escalamiento industrial y comercial. El objetivo era identificar dónde se producen las principales barreras.
El financiamiento, la primera gran brecha
La investigación detectó que una de las primeras trabas está en el dinero. El 87% de las empresas encuestadas declaró haber usado fondos propios y un 40% depende exclusivamente de ellos. En cambio, solo un 6% menciona al capital de riesgo entre sus fuentes. Este último es el financiamiento que aportan inversionistas a cambio de una participación en empresas de alto potencial, y es habitual en el mundo tecnológico.
A esa dificultad se suma otra, la de comunicar su valor. Un 55% de las empresas reconoce problemas para explicar con claridad el impacto de su tecnología.
El piloto, donde todo se complica
Las dificultades se vuelven más visibles al momento de pilotear, es decir, de hacer la primera prueba de la solución en una faena real. Un 55% de las empresas tarda más de 12 meses desde que concibe una solución hasta ejecutar ese primer piloto. Además, solo un 44% cuenta con un sponsor dentro de la minera, una contraparte interna que impulse el proyecto.
Los resultados de esos pilotos son prometedores, pero no rentables. Según el estudio, un 78% señala que su primer piloto fue exitoso o concluyente. Sin embargo, apenas un 38% logró cubrir los costos asociados a esa prueba.
Escalar, el siguiente muro
Para las empresas que ya tienen soluciones implementadas y clientes, el desafío pasa por escalar, o sea, pasar de una prueba puntual a un uso masivo. Allí, un 51% identifica como barrera los procesos de compra y contratación poco adaptados a las tecnologías emergentes.
De hecho, cuando los pilotos no prosperan, las razones no siempre son técnicas. Un 65% menciona cambios en las prioridades del cliente y un 64% apunta a la resistencia al cambio o al riesgo de las propias compañías mineras.
La lectura de las autoridades y la industria
En el lanzamiento, realizado en Fundación Chile, el biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, enmarcó el desafío. «Chile tiene los minerales, tiene una industria de clase mundial y también tiene el conocimiento y el talento para desarrollar tecnología, lo que necesitamos es conectar mejor esas capacidades», declaró. Según dijo, por eso el Gobierno impulsa medidas como la reforma del mercado de capitales, para ampliar las alternativas de financiamiento de las empresas innovadoras.
Por su parte, el gerente general de Fundación Chile, Hernán Araneda, valoró el ejercicio de fondo. Preguntarse cómo lograr que las tecnologías lleguen a las operaciones es, dijo, «preguntarnos cómo hacemos más competitiva la minería chilena».
El rol del liderazgo
El encuentro cerró con un panel liderado por Pepe Barroilhet, socio de Spencer Stuart. En él participaron Jorge Gómez, presidente ejecutivo de Codelco; Georgeanne Barceló, de Antofagasta Minerals; Sebastián Ríos, CEO de Pucobre, y Juan Andrés Morel, director de operaciones de Lundin Mining.
Barroilhet resumió una idea central del estudio. «Escalar innovación no depende solamente de contar con una buena tecnología. También exige organizaciones capaces de tomar decisiones, asumir riesgos y movilizarse frente al cambio», señaló.
Las propuestas del estudio
Finalmente, el estudio sugiere varias líneas de acción para destrabar el ecosistema. Entre ellas, generar espacios de prueba en condiciones reales y protocolos estandarizados para los pilotos.
También propone mecanismos de contratación más adecuados para las tecnologías emergentes, financiamiento especializado y una mayor conexión entre la investigación, el desarrollo tecnológico y los desafíos concretos de la industria.
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