En un mundo cada vez más interconectado, la minería enfrenta desafíos inéditos en ciberseguridad. El Cyber Summit 2025 sirvió como un escenario para reflexionar sobre cómo los avances tecnológicos, especialmente la convergencia entre los sistemas IT (Tecnologías de la Información) y OT (Tecnologías Operacionales), reconfiguran industrias como la minera, pero también las exponen a nuevas vulnerabilidades.
InfoMINERÍA estuvo presente en el evento, donde Daniel Álvarez, director de la Agencia Nacional de Ciberseguridad (ANCI), nos entregó una perspectiva clave sobre el futuro de la minería y su relación con la ciberseguridad. El especialista profundizó en las problemáticas derivadas de la digitalización de los procesos y las amenazas que surgen de la interconexión de sistemas.
La espada digital de doble filo
Álvarez explicó que la digitalización actualmente no es opcional, sino una necesidad, pero aclaró que, a medida que la tecnología avanza, también lo hacen las amenazas. “Porque hoy día la dependencia o la interconexión entre ambos ambientes es crítica y tengo que tener muy claro cuál es la superficie de ataque de la organización”, apuntó.
El especialista destacó que lo anterior se relaciona, sobre todo, con los componentes vinculados directamente a las operaciones o a la seguridad de las operaciones.
“Las empresas mineras deben tener un inventario muy claro de todos los activos que tengan y cuáles son sus condiciones”, afirmó Álvarez, quien agregó que las compañías deberían plantearse si estos activos están conectados dentro de una red IT o en una red OT, y si existe interconexión entre ambos espacios.
Especificamos que un inventario de activos es un registro detallado de los recursos físicos y digitales que posee una empresa y que son críticos para su operación. Esto incluye equipos, software, infraestructura, sistemas de control y otros elementos que se deben monitorear y gestionar para identificar riesgos potenciales.
La Ley Marco de Ciberseguridad y su eventual impacto en la minería
Álvarez también se refirió al trabajo que realiza la ANCI en la implementación de la recientemente promulgada Ley Marco de Ciberseguridad, una legislación clave para proteger los activos digitales en sectores estratégicos, donde se podría incluir la minería.
Esta figura establece directrices claras para la protección de infraestructuras críticas, pero también plantea nuevas regulaciones para los operadores de estos sectores, exigiendo auditorías y medidas de protección adecuadas.
El gestor explicó que una vez que termine el primer proceso de calificación de los operadores de importancia, la ANCI comenzará a dictar normas particulares para cada uno de los sectores, en coordinación con los reguladores sectoriales, si existieran.
“La ciberseguridad funciona ecosistémicamente. Podemos sacar las normas generales que ya están en la ley, en el artículo octavo, que son bastante específicas, pero también vamos a tener que complementar con normas particulares, probablemente por sector o por tecnología”, explicó.
El directivo especificó que estas normas también involucrarán a la minería individualmente. “La industria minera, si bien no está formalmente contemplada dentro de los servicios esenciales, muchas de sus instalaciones tienen concesiones o autorizaciones eléctricas. Por lo tanto, eventualmente podrían calificar como operadores de importancia vital”, señaló.
“Adicionalmente, por temas de cadena de suministro. Probablemente una industria minera per se no sea calificada como operador de importancia vital, pero sí probablemente sus proveedores”, agregó Álvarez.
Ahora bien, el gestor detalló que la minería igualmente calza dentro de la definición de operador de importancia vital debido a su relevancia para la seguridad nacional y la economía del país.
Aunque, detalló respecto a las acciones con esta industria, “ese proceso no saldrá este año, porque estamos focalizados en las cinco prioridades, los cinco sectores prioritarios hoy día en Chile”, dijo respecto al sector eléctrico, telecomunicaciones, servicios digitales, órganos del estado y financiero.
Integración en el ecosistema cibernético: un desafío sistémico
En relación con lo anterior, el sector minero está cada vez más cerca de ser considerado parte del ecosistema de protección cibernética. Álvarez también enfatizó la necesidad de una cooperación integral entre los sectores público y privado.
“Si se me cae un dispositivo que es proveído por un tercero, ese dispositivo está integrado en mi red OT, se va a caer en mi red OT igual. El atacante no va a distinguir si esto forma parte de los dispositivos propios o de los dispositivos de un proveedor”, expuso el directivo.
Agregó sobre esto: “Entonces esto es un problema sistémico. Y para abordarlo como un problema sistémico, es necesario que se tenga en cuenta el proceso de calificación de los operadores de importancia vital”.
Adaptarse y gestionar en la era digital
Mientras la minería se adentra en un futuro más digitalizado, los riesgos cibernéticos se expanden. Sin embargo, como con todos los sectores, enfrenta la paradoja de no poder parar su transición digital, ya que los avances en automatización y control remoto son fundamentales para su competitividad. La evolución trae beneficios, pero también nuevas formas de vulnerabilidad que se deben gestionar.
Esta mirada recalca la necesidad urgente de adaptarse a las nuevas realidades digitales. La tónica está en que la industria, además de incorporar herramientas de ciberseguridad avanzadas, requiere asimilar el concepto de colaboración. Se resalta que la ciberseguridad no es un desafío aislado en un entorno donde los ataques cibernéticos muestran cada vez más sofisticación.














