En un contexto donde el 39,2% de los chilenos consume alcohol mensualmente, y uno de cada dos consumidores se embriaga al menos una vez al mes, según el último informe de SENDA, las empresas del sector minero se enfrentan al desafío de crear entornos laborales saludables y seguros.
En este panorama, Workmed llama a reforzar la prevención y el acompañamiento de los trabajadores, asunto crucial dado el contexto físico y psicológico que caracteriza a la minería, donde la salud de los trabajadores y el bienestar organizacional son determinantes para el éxito de las operaciones.
Avances en prevención y políticas activas
Cada 15 de noviembre se celebra el Día Mundial sin Alcohol, promoviendo la concientización sobre los efectos del consumo y hábitos saludables. La OMS señala que, aunque no existe un nivel seguro de consumo, las políticas preventivas, la educación y el fortalecimiento de los sistemas de salud han reducido en un 20% la mortalidad atribuible al alcohol entre 2010 y 2019.
La cifra refleja un avance importante en la lucha contra los efectos perjudiciales del alcohol, pero también resalta la importancia de mantener políticas activas de prevención.
“Abordar el consumo de alcohol y drogas como un tema preventivo y no solo reactivo es fundamental en las empresas, ya que impacta directamente en la salud de las personas, la productividad y el clima laboral”, destacó Paz Pérez Faúndez, psicóloga y subgerente de Salud Ocupacional y Calidad de Vida en Workmed.
La profesional agregó que promover ambientes libres de alcohol y drogas permite dar cumplimiento legal con responsabilidad social y fortalecer una cultura preventiva con medidas sostenibles a largo plazo.
Un enfoque preventivo ante una práctica arraigada
El sector minero, con sus características únicas de trabajo en terreno y condiciones extremas, enfrenta desafíos adicionales respecto al consumo de alcohol entre los trabajadores. Aunque los test de alcohol muestran niveles bajos de positividad, el consumo sigue siendo una práctica culturalmente arraigada que requiere un enfoque preventivo y educativo.
En una muestra de más de 112 mil exámenes ocupacionales, un 62% de los trabajadores declaró consumir alcohol, aunque solo un 0,03% presentó resultados positivos.
Estrategias para combatir el consumo problemático de alcohol
Pérez destacó que las empresas deben estar atentas a señales conductuales, físicas y organizacionales que puedan alertar sobre un consumo problemático. “Es importante generar programas que inviten a los trabajadores a confiar en sus empresas y a buscar ayuda en ellas. Nuestros lugares de trabajo pueden ser fácilmente factores protectores de nuestra salud física y mental”, planteó.
La gestora expuso que las acciones más efectivas “podemos agruparlas en políticas claras sobre alcohol y drogas, educación y sensibilización continua, promoción de una cultura preventiva, apoyo psicosocial y actividades saludables”. Señaló que también es fundamental incluir la prevención del alcohol en los diagnósticos de salud ocupacional y en las evaluaciones psicosociales.
“La educación permite prevenir más que sancionar y fomenta una cultura de autocuidado y responsabilidad compartida”, concluyó la especialista.
Los programas de testeo y control preventivo también se plantearon como herramientas fundamentales para garantizar la seguridad en las faenas mineras. Estos programas, además de contribuir a la detección del consumo problemático, fortalecen la seguridad general y promueven una cultura preventiva dentro de las organizaciones.









