En medio de la creciente crisis hídrica que afecta a Chile y gran parte del mundo, la minería se enfrenta a uno de sus mayores desafíos: garantizar el abastecimiento de agua para sus operaciones. Este recurso vital es imprescindible para una industria que depende profundamente de su disponibilidad para mantener los procesos de extracción y tratamiento en marcha.
Con el cambio climático y la escasez de agua como factores cada vez más presentes, la solución comienza a tomar forma en la desalinización, un proceso que avanza con rapidez y se convierte, en muchos casos, en una necesidad estratégica para la minería. Se proyecta que para 2034, el 70% del agua que utiliza la minería provendrá del mar.
Tecnología similar a la del metro
Conversamos con Raymundo González, Director Comercial de BESSAC para Latinoamérica, parte del grupo francés Soletanche Bachy, quien nos compartió los avances que su empresa impulsa en el ámbito geotécnico para permitir la desalinización del agua de mar de forma eficiente. La compañía se especializa en soluciones como impermeabilización de terrenos, sostenimiento de taludes y la mejora del suelo mediante inyecciones.
Además, innovan en la construcción de túneles submarinos, una de las principales soluciones para extraer agua de mar y llevarla a los procesos industriales. “Hoy día, y más con la crisis hídrica que tenemos, tanto en Chile como en el mundo, la minería debe poder disponer de agua”, señaló el ingeniero civil.
Una de las soluciones más innovadoras de BESSAC es la creación de túneles submarinos para una toma directa de agua desde el mar. Utilizan una tuneladora, similar a las del metro, que excava el terreno. “Bajamos una tuneladora. Es un túnel mecanizado, al frente trae una rueda de corte, va excavando todo el terreno”, explicó González.
El representante detalló que este proceso permite excavar a través del suelo hasta llegar al mar, donde el túnel se llena de agua, permitiendo su extracción. Además, explicó que el túnel se reviste con tuberías de concreto reforzado, lo que garantiza que el agua extraída se mantenga protegida. La instalación de segmentos de tubería con juntas herméticas asegura que el túnel permanezca seco durante todo el proceso.
“Como revestimiento definitivo, colocamos tubería de concreto reforzado. Esta tubería está formada por segmentos, generalmente de 2.5 metros, y trae una junta hermética”, agregó González, quien destacó que esta infraestructura permite transportar el agua de manera eficiente hacia las plantas de desalinización.
Sin embargo, el proceso no termina con la extracción del agua. Después de la desalinización, la salmuera se retorna al mar de forma estratégica. “La salmuera, que es la concentración de sal, la regresan al mar de forma estratégica y en un lugar específico para que sea disuelta por el mismo mar”, explicó González.
En este proceso es esencial minimizar el impacto ambiental y garantizar que los ecosistemas marinos no se vean afectados por el exceso de sal.


Agua potable en zonas áridas
Cabe destacar que, además de las aplicaciones mineras, esta tecnología tiene un gran potencial para el suministro de agua potable. “En Antofagasta, toda el agua que se consume a nivel de ser humano es de plantas de desalinización”, afirmó González.
Lo anterior refleja cómo la desalinización se ha convertido en una solución esencial para la población en ciertas regiones. Aunque el proceso es costoso y técnicamente complejo, su implementación en áreas como Antofagasta muestra el potencial de esta tecnología para mejorar el acceso al agua en zonas desérticas.
El gestor destacó cómo la minería implementa la desalinización como solución definitiva. “Entiendo que hay mineras en que el 100% de su agua dentro del proceso es desalada”, sostuvo. Este dato resalta la importancia de contar con alternativas viables y sostenibles, especialmente en un contexto de escasez de agua dulce, cada vez más apremiante.
El ingeniero se mostró optimista respecto al futuro y el impacto de la desalinización en la minería y el suministro de agua en general. “En un futuro, en el mundo vamos a tomar agua desalada”, afirmó, una situación que en algún momento podría incluso llegar a abarcar a la Región Metropolitana.
La afirmación resuena como un eco cada vez más concebible, en un panorama donde la humanidad tendrá que adaptarse a nuevos desafíos para abastecerse de agua, proceso que también se refleja en el innovador enfoque de empresas como BESSAC.
Este futuro, que a veces parece lejano, ya es realidad en regiones donde la minería es un pilar económico. En Antofagasta la desalinización no es solo una opción, sino que una realidad instalada. A medida que las soluciones geotécnicas evolucionan, es posible que este proceso se convierta en una practica común en otras regiones de Chile y el mundo.
Las soluciones a los desafíos de la escasez de agua se perciben con más fuerza, en un mundo donde las posibilidades parecen tan infinitas como el mismo océano.














