El dato: 70% del agua minera vendrá del mar
La cifra que enmarca todo el debate viene de Cochilco. Según sus proyecciones, hacia 2033 más del 70% del agua de la gran minería provendrá del mar. Es decir, el futuro productivo del sector se apoyará cada vez más en el agua desalada y reutilizada.
Por ello, eso convierte a las plantas desaladoras y de tratamiento en piezas críticas. Y esas plantas, a su vez, dependen de la energía. «La industria desaladora y de reuso del agua exige continuidad 24/7 (…) ya no basta con un mantenimiento tradicional», explica Patricio Varas, director de Operaciones Zona Norte de Equans.
Por qué el agua depende de la electricidad
La conexión es directa. Para desalar el agua de mar o reciclar agua servida, y luego impulsarla hasta las faenas, se necesitan subestaciones eléctricas, líneas de transmisión y sistemas de bombeo. Si esa red falla, se corta el agua. Y si se corta el agua, la faena se detiene.
Por eso Equans pone el foco en el mantenimiento de esa infraestructura. Así, la idea es anticiparse a las fallas en lugar de reparar cuando ya ocurrieron. Para lograrlo, la empresa integra el mantenimiento predictivo desde la etapa de ingeniería del proyecto.
Qué es el Mantenimiento Basado en Condición
Una de las herramientas que promueve la compañía es el Mantenimiento Basado en Condición (CBM). Es una metodología que usa sensores, monitoreo en tiempo real y análisis de datos para evaluar el estado real de cada equipo.
De esta manera, con el CBM las intervenciones se hacen solo cuando las condiciones del equipo lo exigen. Así se detectan anomalías antes de que se conviertan en fallas. Además, se optimizan recursos, se extiende la vida útil de los activos y se reducen las paradas no programadas.
El enemigo silencioso: el spray salino
Un punto llamativo tiene que ver con la costa. En las zonas costeras, la acumulación de spray salino —las diminutas gotas de sal que trae el aire marino— puede degradar la eficiencia de la red eléctrica en pocos meses.
Para enfrentarlo, Equans aplica técnicas de «líneas vivas»: el lavado de los aisladores con agua desmineralizada sin cortar el suministro eléctrico. De esa forma, se limpia la infraestructura sin detener la operación.
No solo electricidad: los otros servicios
Sin embargo, el cuidado va más allá de lo eléctrico. Para que una planta desaladora funcione, la empresa señala que hacen falta otros servicios coordinados:
- La climatización de las salas de equipos, para mantener la temperatura adecuada de la electrónica y los motores.
- Los sistemas de control y automatización, que permiten reaccionar rápido ante cambios en el proceso.
- El mantenimiento mecánico —cañerías, bombas y líneas hidráulicas—, para que el agua se transporte y dosifique sin pérdidas.
Según Equans, coordinar todas estas disciplinas desde el diseño reduce las paradas no planificadas y protege la continuidad del suministro.
La digitalización como próximo paso
Por su parte, para Varas el desafío actual de la industria es digitalizar estos procesos. Al monitorear variables como la salinidad y la humedad en tiempo real, las intervenciones se hacen solo cuando los datos lo exigen.
«Intervenimos activos críticos de forma predictiva para garantizar que la infraestructura estratégica no se detenga», afirma el ejecutivo. El objetivo final es que los sectores más productivos del país protejan sus activos críticos y aseguren un suministro de agua continuo.














