La transición energética abrió una discusión que trasciende la disponibilidad de recursos minerales. En este escenario, el litio ocupa un lugar central, aunque su aporte a la electromovilidad, al almacenamiento energético y a las nuevas cadenas industriales exige capacidades científicas, formación especializada y una mirada territorial capaz de integrar sostenibilidad, innovación y desarrollo económico.
En ese contexto, la Cámara Internacional del Litio y Energías, CIL Lithium, y la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso firmaron una alianza estratégica enfocada en impulsar la investigación, la exploración científica y tecnológica, y la formación de capital humano para los sectores vinculados al litio, la minería energética y las energías limpias.
La firma del acuerdo reunió a Pamela Goicovich, presidenta del directorio de CIL Lithium, y al rector de la PUCV, Dr. Nelson Vásquez Lara. La alianza proyecta una plataforma de trabajo entre academia, industria y actores internacionales, con foco en el posicionamiento de Chile dentro del Triángulo del Litio y en la construcción de capacidades para una transición energética con mayor base de conocimiento.
Conocimiento, transferencia y formación profesional
La alianza plantea una articulación entre generación de conocimiento, transferencia tecnológica y formación profesional. Esta relación toma relevancia en una industria donde los proyectos requieren especialistas capaces de comprender los procesos productivos, las exigencias ambientales, la trazabilidad de los materiales y los estándares que demanda el mercado global.
Goicovich enmarcó así el alcance de esta colaboración: “La firma de esta alianza refleja una tendencia global hacia la convergencia entre universidades, empresas y organismos internacionales para acelerar la generación de conocimiento aplicado y responder a los desafíos de la transición energética”.
Agregó: “La colaboración entre instituciones capaces de unir investigación, formación y desarrollo empresarial se transforma en una ventaja estratégica para los países que buscan liderar la nueva economía global”.
Infraestructura y capacidades para sectores estratégicos
La PUCV aporta infraestructura, capacidades de investigación y formación en áreas vinculadas a la ingeniería, las ciencias del mar, la biotecnología y el desarrollo territorial. Por lo mismo, la delegación visitó el Núcleo de Biotecnología Curauma, la Escuela de Ciencias del Mar y la Escuela de Ingeniería Química, donde la universidad concentra laboratorios, equipamiento especializado y líneas de trabajo conectadas con los desafíos de sectores estratégicos.
Orlando de la Vega, director general de Asuntos Internacionales de la PUCV, planteó: “Mediante esta alianza estratégica proyectamos una plataforma de cooperación destinada a fortalecer la posición de Chile como actor relevante en el ecosistema internacional del litio, los minerales críticos y las energías limpias, contribuyendo al desarrollo de soluciones que integren innovación, conocimiento y calidad de trabajo para las futuras generaciones”.
Una agenda para la cadena de valor del litio
El convenio contempla cuatro líneas de colaboración. Destacan las misiones internacionales para promover vínculos tecnológicos, académicos y empresariales entre Chile y polos de innovación minera y energética, la creación de programas de formación avanzada, la participación conjunta en el Consorcio Trinacional del Litio Andino y la promoción del Sello Internacional de Certificación Sello Life.
Esta agenda permite observar una dimensión académica relevante para la minería del litio. En materia de formación profesional, la industria requiere integrar conocimiento químico, metalúrgico, ambiental, energético, digital y territorial, en una transición donde la inteligencia artificial, la eficiencia energética y la gobernanza de los recursos adquieren una presencia cada vez mayor.
Así, la alianza entre CIL Lithium y la PUCV abre una perspectiva de colaboración que aporta a la discusión sobre el desarrollo de la cadena de valor del litio en Chile. El desafío ahora pasa por convertir esta vinculación en investigación aplicada, programas formativos, cooperación internacional y soluciones con impacto en los territorios donde la transición energética obtiene sus materias primas.














