Origen y función de la Dirección Regional
En Isla Teja, Valdivia, se realizó la ceremonia para conmemorar los diez años de funcionamiento de la Dirección Regional de Sernageomin en Los Ríos, cuyo radio de acción abarca sectores desde Mariquina hasta Lago Ranco. El evento involucró autoridades locales, académicas y representantes del servicio público local.
La oficina regional fue creada con el objetivo de descentralizar el conocimiento geológico, reforzar la prevención de riesgos y acercar los servicios del Estado a los territorios. Durante la ceremonia, se rindió homenaje a profesionales clave en su fundación, como los geólogos Lizzete Bertin y Gabriel Orozco, primeras figuras fundamentales del equipo regional.
Principales aportes geológicos y técnicos
Durante esta década, la dirección ha impulsado una serie de acciones notables:
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Elaboración de cartografía geológica detallada en zonas como Río Bueno-Paillaco y La Unión-Quilacahuín.
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Emisión de más de 150 informes técnicos que han servido de base a autoridades y comunidades para toma de decisiones en desarrollo territorial, gestión de riesgos y uso del suelo.
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Aplicación de energía geotérmica de baja entalpía para climatizar un jardín infantil en Mariquina, como demostración de uso innovador del conocimiento geológico local.
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Asistencia técnica especializada en la zona costera de Valdivia y coordinación de ferias volcánicas, en conjunto con la Red Nacional de Vigilancia Volcánica (RNVV), para fortalecer la cultura del riesgo.
Estas actividades han consolidado el rol de la dirección regional como un actor clave entre ciencia, Estado y comunidad, integrando conocimiento geológico con necesidades locales.
Desafíos y mirada hacia el futuro
Para su director regional, uno de los desafíos emergentes es profundizar los mapas de susceptibilidad a deslizamientos en zonas vulnerables de Los Ríos y La Araucanía. También anticipó un fuerte énfasis en la difusión ciudadana mediante talleres y charlas, especialmente en localidades cercanas a volcanes activos.
Se proyecta, además, completar la cartografía geológica faltante, robustecer el monitoreo de remociones en masa (como deslizamientos) y fortalecer la colaboración con comunidades locales para que la ciencia esté más al servicio del territorio.














