El Centro de Estudios del Cobre y la Minería (CESCO) presentó 21 propuestas diseñadas para reactivar la minería chilena y fortalecer su rol como eje del crecimiento económico, mientras promueve un modelo de sostenibilidad e innovación. Estas ideas se presentaron a los candidatos presidenciales en el marco de las elecciones.
Se reconoce que nuestra minería atraviesa complejidades. A la caída de la inversión exploratoria y las complicaciones en los procesos de permisos, se suman las presiones internacionales y un mercado cada vez más competitivo. Para que Chile mantenga su liderazgo global, es urgente un cambio estructural en la forma de gestionar el sector.
El documento titulado “Reforzar lo que funciona, transformar lo que limita” se fundamenta en tres ejes estratégicos que, además de abordar problemas inmediatos, sientan las bases para mantener nuestra minería a la vanguardia.
Eje 1: Atraer inversiones de calidad para fortalecer el liderazgo productivo
Se plantea que Chile ha sido tradicionalmente un destino clave para la inversión minera, pero la creciente competencia de países como Perú y Australia, junto con una burocracia complejizada, amenazan nuestra posición. La caída en inversión exploratoria se presenta como una señal de la urgencia de implementar cambios estructurales para preservar la competitividad del país en el sector minero global.
La organización propone como primer paso la creación de un régimen de invariabilidad tributaria para los proyectos de largo plazo. Con esto, se garantizaría a los inversionistas que las reglas fiscales se mantendrán durante la vida útil de sus proyectos.
Este tipo de estabilidad es precisamente lo que buscan muchos al invertir en países con recursos estratégicos como Chile. Esta medida, inspirada en los contratos del derogado DL 600, podría devolverle al país su atractivo frente a los inversionistas internacionales.
Junto a esto, se señala la necesidad de incentivos fiscales para la exploración minera, como la posibilidad de recuperar anticipadamente el IVA y deducir los gastos de exploración de la base imponible. Esta simplificación fiscal aliviaría las cargas de las empresas en sus primeros años e incentivaría la inversión en nuevas zonas de exploración o “greenfield”.
CESCO sostiene que también es urgente mejorar la información geológica del país, mediante una unidad especializada dentro de SERNAGEOMIN que gestione y publique los datos de manera más eficiente. Esto podría ofrecer a los inversionistas información clara y precisa, reducir los costos operacionales y optimizar procesos como la prospección.
Se planea que, además de facilitar la toma de decisiones, esta acción posicionará a Chile como un líder en la exploración minera a nivel global.
Eje 2: Institucionalidad minera para el futuro
Se expone que nuestra minería necesita una institucionalidad que esté a la altura de los desafíos actuales. Aunque Chile ha sido un ejemplo de liderazgo en el sector, la falta de coordinación institucional y la lentitud en la toma de decisiones políticas han comenzado a generar incertidumbre. Así, se recomienda un fortalecimiento integral de la institucionalidad minera.
Se plantea que el primer paso sea crear una Estrategia Nacional Minera 2050, que se reconozca como política de Estado. Esta estrategia tendría que ser el marco de acción para el futuro de la minería, con objetivos claros, metas alcanzables y un sistema de seguimiento que incluya a todos los actores del sector: empresas, gobierno, comunidades y sociedad civil.
Se menciona que, en este contexto, no solo se debe mirar la rentabilidad, sino también la sostenibilidad y la seguridad, adaptando la minería a los desafíos del cambio climático y la transición energética.
El documento indica que es crucial reformar el sistema de nombramiento de autoridades sectoriales, de modo que instituciones clave como SERNAGEOMIN y Cochilco sean lideradas por profesionales con experiencia técnica, a través del sistema de Alta Dirección Pública (ADP).
En la misma línea, se señala que la fiscalización independiente de las operaciones mineras debe ser una prioridad y que el país debe contar con un sistema robusto de monitoreo y evaluación que garantice el cumplimiento de las normas ambientales, laborales y de seguridad. Este sistema debe operar con total autonomía y según los mejores estándares internacionales.
Eje 3: Transformación productiva e innovación en la minería
CESCO llama a adaptar la minería a los nuevos tiempos, destacando que el sector debe convertirse en un motor de innovación y sostenibilidad. Se afirma que Chile tiene el potencial de liderar esta transformación, pero que la clave está en adoptar nuevas tecnologías para mejorar los procesos productivos.
Esta sección plantea que la minería chilena enfrenta desafíos como el agotamiento de minerales oxidados, que son más fáciles de procesar, la necesidad de mayor seguridad y sostenibilidad, así como la competencia global en un mundo que demanda más cobre, litio y otros minerales críticos para la transición energética.
Se señala que, para abordar estos desafíos, el país debe avanzar en una Estrategia Nacional de Innovación Minera que asigne recursos en línea con los desafíos tecnológicos estratégicos, que genere ventajas competitivas y fortalezca su rol en la transición energética.
Entre las acciones prioritarias está fomentar la minería de salares, con la planificación de un programa nacional de innovación en extracción directa de litio (DLE), cofinanciado por CORFO, empresas y universidades, con el objetivo de reducir la huella hídrica y valorizar subproductos.
La reforma a la Ley I+D (20.241) es otra propuesta clave, donde se apunta a ampliar su alcance para empresas en escalamiento, incorporar un crédito tributario reembolsable para pymes y simplificar los requisitos. Esto permitiría beneficiar a empresas innovadoras que aún no generan utilidades.
De esta forma, se propone también destinar un porcentaje del Royalty Minero a I+D+i, comenzando con un 2,5% en 2028, 5% en 2030 y 10% en 2035. Este cambio impulsaría la innovación minera y transformaría parte de la renta del sector en capacidades tecnológicas permanentes.
Junto a esto, se sugiere incrementar los montos y plazos de apoyo para innovaciones en minería, mediante el diseño de instrumentos de financiamiento plurianuales que permitan el pilotaje y escalamiento de soluciones industriales. Asimismo, se busca potenciar el crecimiento mediante inversión privada y acceso a financiamiento internacional especializado.
Para fortalecer esta iniciativa, se propone el apoyo a la internacionalización de empresas chilenas, facilitando el vínculo entre proveedores nacionales y mercados internacionales emergentes, en línea con el impulso de la competitividad global de Chile en el sector minero.
Acciones clave para fortalecer nuestra minería
Las 21 propuestas de CESCO, lanzadas recientemente junto al análisis de un panel de especialistas, dan cuenta de una mirada integral para revitalizar y mejorar la minería chilena, basada en los pilares de atracción de inversiones, refuerzo de la institucionalidad e impulso a la innovación y sostenibilidad.














