En un entorno minero donde muchas veces cada segundo cuenta y la seguridad es prioridad, una empresa chilena propone desarrollos tecnológicos hechos a medida para enfrentar los desafíos de la industria. Conversamos con Camila Ceballos, ingeniera en Diseño e integrante del equipo de desarrollo de KREAMINING.
La especialista nos contó sobre las soluciones que han implementado en faenas del norte y centro del país. “Nosotros desarrollamos tecnología para el control y monitoreo de distintos procesos mineros, como el de electroobtención del cobre, proceso hidrometalúrgico utilizado para recuperar cobre a partir de soluciones acuosas que contienen este metal, y también para la medición de gases nocivos industriales en faena”.
Vigilancia en tiempo real en plena faena
Uno de los principales productos que presenta KREAMINING es el sistema MAC, una herramienta diseñada para medir en tiempo real la concentración de gases peligrosos como el ácido clorhídrico y dióxido de nitrógeno. Estos compuestos, presentes en diversas faenas mineras, son altamente corrosivos y exigen una vigilancia constante para proteger tanto al personal como a los equipos.
La ingeniera en Diseño explicó que estos “son dispositivos que desarrollamos nosotros, el hardware y el software, y los aplicamos instalándolos en distintos puntos de la faena para poder medir la concentración del gas”.
Ceballos puntualizó que el dispositivo consiste en una caja resistente a condiciones extremas, con certificación IP68, lo que significa que es completamente hermética al polvo y puede sumergirse en agua por largos períodos sin dañarse. La desarrolladora detalló que, en su interior, la herramienta contiene sensores, sistemas de alarma, batería y otros componentes que le otorgan autonomía.
“Esto se va monitoreando en vivo en la plataforma. Se mide en tiempo real cuántos ppm (partes por millón) se están registrando, por ejemplo, en la lixiviación, en el aglomerador”, apuntó, en alusión al proceso en el que se extraen sustancias solubles de un material sólido utilizando un líquido, y al material que se emplea para unir partículas finas de minerales o materiales pulverizados.
Más cobre, menos error: sensorización al detalle en la electroobtención
El trabajo que realizan en el proceso de electroobtención es otro punto clave que conversamos con Camila Ceballos. Este proceso es esencial en la producción de cobre refinado y, en términos simples, consiste en aplicar corriente eléctrica para que el cobre se deposite en unas láminas metálicas llamadas cátodos.
Lo que hace KREAMINING en esta etapa es sensorizar el proceso para que sea más eficiente y predecible. “Tenemos otro proyecto que también está avanzado”, indicó Ceballos, refiriéndose a instalaciones implementadas en faenas de empresas como Codelco en Radomiro Tomic, a lo que agregó que están en Amalia de CEMIN, cerca de Santiago.
La especialista expuso que, para lograr esa sensorización, utilizan un componente llamado capping ball, una especie de cubierta que protege el contacto entre el cátodo y el sistema eléctrico. En su interior se instalan sensores que miden con exactitud la corriente que circula por el cátodo.
“Se trata de energizar el capping ball, cosa de que nosotros podamos tomar los datos de cuánta corriente está efectivamente pasando por el cátodo”, afirmó, y dijo que gracias a esta medición es posible anticipar cuánta corriente está pasando y prever cuánto cobre se está depositando y si la lámina final será de buena calidad.
Añadió que, gracias a esta sensorización, es posible detectar defectos como la nodulación, cuando el cobre se deposita de forma irregular sobre el cátodo, y así anticipar si la placa será apta para su comercialización. “Eso es bastante primordial para después comercializar la placa de cobre”.
Energía que no se pierde y eficiencia como valor agregado
Como punto aparte del control del proceso y la mirada en seguridad, Ceballos destacó que la implementación de estos sistemas tiene un impacto directo en la eficiencia energética y en la calidad del producto final. La desarrolladora explicó que, si no se mide bien la corriente, el cobre se deposita de forma defectuosa, lo que disminuye su valor comercial.
Recalcó: “Todas estas pérdidas de conexión hacen que sean cátodos con menos calidad, por lo tanto, no se pueden vender al precio de un cátodo de buena calidad”, en línea con apuntar a que la solución que proponen permite que las naves de electroobtención trabajen casi al 100 % de su eficiencia y se resuelvan problemas recurrentes en procesos de este tipo.
“Nuestro aporte es que podamos hacer más eficientes los procesos y que no se pierda corriente ni tiempo, y que al final tengamos un producto que vaya a ser óptimo”, sostuvo Ceballos.
Ingeniería local para desafíos extremos
KREAMINING representa un ejemplo de innovación local aplicada a problemas concretos, con soluciones que no son genéricas y dispositivos que son creados desde cero por su equipo, en consideración de las condiciones extremas de las faenas mineras.
“Nosotros sensorisamos todo dentro del capping ball. Se despliega la electrónica, los sensores, todo lo que sirva para medir la corriente en este punto”, apuntó la gestora.
Finalmente, el proyecto se podría resumir con estas palabras de Ceballos: “Todos los proyectos que desarrollan están orientados a la minería. Su aporte principal es mejorar la eficiencia y la calidad en procesos clave dentro de la faena”, un asunto relevante en momentos en que el sector enfrenta el desafío de operar con mayor seguridad y sustentabilidad.














