El valor del oro ha alcanzado niveles récord este año, aumentando en un 30% y llegando a US$2.748 por onza. La escalada de las tensiones en Medio Oriente, junto con la incertidumbre política en torno a las próximas elecciones de Estados Unidos el 5 de noviembre, han llevado a los inversores a ver en el oro un refugio seguro.
Además, la posibilidad de que el conflicto entre Israel e Irán se intensifique añade presión al alza sobre el precio del metal precioso.
Factores adicionales que impulsan el precio del oro
Este aumento no solo se debe a la geopolítica. Las expectativas de nuevos recortes en las tasas de interés por parte de la Reserva Federal y de otros bancos centrales también han desempeñado un papel clave.
En septiembre, la Reserva Federal de Estados Unidos redujo su tasa en 50 puntos base, un movimiento que favorece el precio del oro, ya que este metal no genera intereses y tiende a beneficiarse cuando las tasas caen.
Subida de otros metales preciosos
El proceso alcista también se ha extendido a la plata, que alcanzó un precio de US$35 por onza, un nivel que no se veía desde 2012. Además, la disminución de tasas en economías como la Eurozona, Canadá y el Reino Unido respalda la fortaleza del oro como refugio seguro en el contexto económico actual.
Proyecciones optimistas para el valor del oro
Suki Cooper, analista de Standard Chartered Plc, destacó que la capacidad del oro para mantenerse fuerte ante las fluctuaciones macroeconómicas apunta a un flujo positivo subyacente en el mercado.
La firma estima que el oro promediará los US$2.800 por onza en el cuarto trimestre de 2024 y US$2.900 para el primer trimestre de 2025, después de cerrar 2023 en US$2.135 la onza.









